En un preocupante incidente ocurrido el jueves 4 de junio de 2026, el tren de aterrizaje delantero de un Boeing 787-9 de Lufthansa colapsó de manera inesperada mientras el avión estaba estacionado en la puerta de embarque A15 del aeropuerto de Fráncfort, causando lesiones a varios miembros de la tripulación y personal de tierra que requerían atención médica. Este suceso forzó la cancelación del vuelo LH450, que tenía como destino Los Ángeles, y ha abierto una investigación de seguridad sobre el popular modelo de la familia Dreamliner.
El colapso del tren de aterrizaje se produjo a las 12:45, hora local, cuando el Airbus matrícula D-ABPQ, apodado “Herne”, se encontraba en preparativos previos a la salida. Como milagro, ningún pasajero había iniciado el embarque en ese momento. Imágenes capturadas por un fotógrafo de Reuters ilustran el momento preciso del accidente, mostrando vehículos de emergencia rodeando el avión, lo que refleja la gravedad de la situación en la que el fuselaje quedó inclinado sobre el asfalto.
Lufthansa ha confirmado el episodio en un comunicado, afirmando que está investigando “las circunstancias exactas con las autoridades pertinentes”. Boeing, por su parte, ha expresado que está al tanto de la situación y ofrece su apoyo a la aerolínea, aunque sin proporcionar más detalles. La compañía ha enviado un equipo de técnicos para evaluar los daños, que al parecer han impactado significativamente el fuselaje delantero del avión, el cual es uno de los más recientes en la flota de Lufthansa, habiendo comenzado su servicio apenas cuatro meses antes, en febrero de 2026.
El Boeing 787-9 involucrado estaba equipado con la nueva cabina Allegris, una de las últimas innovaciones que Lufthansa comenzó a implementar en sus aeronaves de largo recorrido. La aerolínea planea tener un total de 29 Boeing 787-9 en su flota para finales de 2027, con más de 20 de estas unidades equipadas con las nuevas características antes de que finalice el verano de 2026.
Este reciente incidente evoca un caso similar de junio de 2021, cuando el tren de aterrizaje delantero de un Boeing 787-8 de British Airways colapsó en Heathrow durante preparativos para un vuelo de carga. La investigación concluyó que el accidente fue atribuido a la inserción incorrecta de un pasador de bloqueo, un error facilitado por un diseño confuso. A raíz de este suceso, la FAA reforzó normativas sobre el tema, aunque no se ha confirmado si el D-ABPQ contaba con un dispositivo similar para prevenir el error. Hasta la fecha, las autoridades no han ofrecido ninguna hipótesis preliminar sobre la causa del colapso en Fráncfort.
Este incidente ocurre en un momento en que Boeing ya se encuentra bajo presión. Desde enero de 2024, la compañía ha enfrentado auditorías por parte de la FAA y un creciente escrutinio público tras varios problemas de seguridad con otros modelos, lo que ha puesto en jaque su reputación y confianza dentro de la industria.
Para Lufthansa, la consecuencia más inmediata es de naturaleza operativa. La aeronave D-ABPQ no podrá regresar al servicio hasta que se realicen las necesarias inspecciones y reparaciones del fuselaje. La investigación oficial determinará si el fallo fue resultado de un error de procedimiento, un defecto de mantenimiento o un problema de diseño, algo que podría tener repercusiones para otras aerolíneas que operan con el 787.
Este evento subraya la importancia de la seguridad en la aviación y las continuas necesidades de supervisión rigurosa sobre los procedimientos operativos y de mantenimiento que garantizan la protección de todos los que se encuentran en el aire.
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