El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha declarado que se deben perseguir a los responsables de los vuelos de la muerte durante la Guerra Sucia. Esta trágica historia tuvo lugar en la década de 1970, cuando el gobierno mexicano desapareció a más de 1.000 personas.
El mandatario hizo estas declaraciones en la conferencia matutina del pasado lunes, mientras contestaba a una pregunta sobre la situación actual de la investigación en torno a la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa en 2014. El presidente aseguró que el gobierno continúa trabajando en el caso y que espera conocer los resultados de las nuevas diligencias, que comenzarán próximamente.
Sin embargo, López Obrador también quiso centrar la atención en otro tema importante: los vuelos de la muerte. “No solo debemos investigar lo que sucedió en Ayotzinapa, sino también lo que sucedió antes”, afirmó el presidente. “Se debe actuar ante los responsables de los vuelos de la muerte en la Guerra Sucia”.
La Guerra Sucia fue un periodo de la historia de México que abarcó desde la década de 1960 hasta principios de los 80. Durante este tiempo, el gobierno mexicano llevó a cabo una serie de operaciones para reprimir a grupos armados y supuestos “disidentes”. Esto dio lugar a la desaparición y muerte de muchas personas.
Entre estas prácticas, una de las más terribles fue la de los vuelos de la muerte. En estos vuelos, las fuerzas armadas mexicanas lanzaban desde aviones hacia el mar o espacios abiertos a las personas que habían sido tomadas como presos políticos.
Según el Centro Prodh (Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez), que ha investigado el caso, se estima que más de 1.000 personas desaparecieron de esta manera durante la Guerra Sucia.
La declaración del presidente López Obrador es un paso importante en el camino hacia la justicia para las víctimas de los vuelos de la muerte y sus familias. Si bien es cierto que la investigación de estos crímenes ha sido difícil debido al tiempo transcurrido, nunca es tarde para hacer justicia.
El mensaje del presidente de México es claro: se debe actuar contra los responsables de estos crímenes del pasado. El gobierno debe hacer todo lo posible para recuperar la memoria histórica del país y asegurar que estos crímenes no vuelvan a ocurrir. Es un camino difícil, pero es esencial para llevar a México a un futuro mejor.
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