En un contexto de creciente interdependencia económica y política, México y Canadá están dando pasos significativos hacia un fortalecimiento de sus relaciones. Esto se vuelve más relevante ante la complejidad de sus vínculos con Estados Unidos. Recientemente, en el marco de una misión comercial en Canadá, se anunció la construcción de una planta de ingredientes farmacéuticos activos en el estado mexicano de Hidalgo, una inversión que asciende a 2.000 millones de dólares, realizada por la empresa Solar International Core Canada.
Este acuerdo fue formalizado con la firma de un memorando de entendimiento que incluye la compra de un terreno en el Polo de Desarrollo Económico de Zapotlán, una zona en auge para la logística y la industria automotriz, por un valor de 70 millones de dólares. La misión comercial, que incluyó la participación de 244 empresas mexicanas, se produjo en un momento crucial, justo antes de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). En febrero, una delegación canadiense había visitado diversas ciudades mexicanas, reforzando el intercambio entre ambos países.
El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, destacó el impacto de esta misión, afirmando que la inversión en Hidalgo justifica el esfuerzo realizado. Durante su visita a Toronto, Ebrard se reunió con representantes de empresas canadienses como TC Energy, Bombardier y Air Canada, demostrando el interés mutuo en potenciar relaciones comerciales.
El acercamiento entre ambas naciones ha sido respaldado por encuentros previos entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro canadiense, Mark Carney. Estos líderes presentaron un Plan de Acción hacia 2028, que busca mantener diálogos abiertos sobre temas clave como relaciones exteriores, economía y sostenibilidad. En este marco, también se firmaron cartas de intención que permitirán a empresas canadienses explorar inversiones en diversos sectores.
Sin embargo, hay desafíos. A pesar del esfuerzo por construir una alianza más sólida, la economía de ambos países sigue dependiendo en gran medida de las exportaciones hacia Estados Unidos. En 2025, México representó el 15,6% del comercio total de Estados Unidos, mientras que Canadá contribuyó con un 12,8%. Ebrard advirtió sobre la necesidad de adaptarse a un mundo cambiante, tanto desde el aspecto geopolítico como económico, sin anhelar regresar a un pasado que ya no existe.
Con la fecha de revisión del TMEC fijada para julio, las tensiones se incrementan debido a las exigencias de Washington en cuestiones como las reglas de origen y los aranceles. Ambos países desean que el acuerdo prospere, pero no están en condiciones de realizar concesiones que comprometan sus economías. México, enfrentando reconocidas dificultades económicas, vio una contracción del 0,8% en el primer trimestre del año, un recuerdo de la incertidumbre que genera la renegociación del TMEC.
La defensa de la riqueza regional generada por los 30 años de integración de cadenas productivas es crucial. Esta colaboración no se limita a la revisión del TMEC; también aborda cómo mejorar la seguridad y protección de las cadenas de suministro y abrir nuevos mercados. Ebrard concluyó que el objetivo es establecer un diálogo que promueva la estabilidad y reduzca la incertidumbre entre México y Canadá, en un continente donde el cambio es la única constante.
(Actualización: datos correspondientes al 2026-05-08.)
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