El análisis económico presentado a inicios de 2025 mostró pronósticos cruciales para el desarrollo de México, y resulta esencial revisarlos en el contexto actual mientras se anticipan nuevas perspectivas para 2026. El enfoque inicial se sustentó en estimaciones del Banco Mundial y S&P, que auguraban un crecimiento de 1.5% y 1.2%, respectivamente; sin embargo, la economía mexicana terminó estancada, con un modesto aumento del PIB de solo 0.4% anual durante los primeros tres trimestres de 2025. Este estancamiento tuvo como consecuencia un frenazo notable en la generación de empleo formal en el país.
En cuanto a las tasas de interés, el pronóstico originalmente situaba el cierre del año entre 8% y 8.25%, pero sorpresivamente, concluyó en 7.00%. Esta subestimación se debió a la inesperada capacidad del Banco de México para reducirlas, incluso en un contexto de inflación subyacente persistente. En noviembre, la inflación general alcanzó 3.80%, con un componente subyacente en 4.43%.
Por otro lado, el pronóstico de inflación general fue más acertado, ya que se esperaba un 3.76% y resultó ser 3.80%. Sin embargo, las expectativas sobre el tipo de cambio resultaron demasiado pesimistas: se proyectó una cifra entre 18.70 y 21 pesos por dólar, mientras que al final de diciembre, se estableció en 18.0012. Las tensiones del mercado se intensificaron, especialmente cuando se anunciaron amenazas arancelarias por parte del expresidente estadounidense Trump, con el peso sufriendo una presión considerable en esos momentos.
Referente al empleo, se subrayó que una baja tasa de desocupación no necesariamente implica un progreso positivo, ya que la informalidad sigue dominando el mercado laboral. En noviembre, la tasa de desempleo fue de 2.7% pero la informalidad ocupacional se disparó a 54.8%, afectando a más de 32 millones de personas.
Además, se alertó sobre el impacto negativo que el regreso de Trump podría tener en las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos; tal escenario se materializó. Se anticiparon aranceles para contener las importaciones chinas, lo que se tradujo en un aumento en los costos para el consumidor. Este año estuvo marcado por varios aranceles temporales de hasta 35% en confecciones y 15% en textiles, vigentes hasta 2026, lo que generó una estimación de ingresos fiscales adicionales de 3.76 mil millones de dólares.
En términos fiscales, se esperaba una reducción del déficit del 5.9% del PIB en 2024 a 3.9% en 2025, y se buscaba un superávit primario de 0.6%. Sin embargo, el cierre estimado fue de 4.3%, influenciado negativamente por precios del petróleo que se situaron alrededor de 53.62 dólares por barril, inferior a la estimación de 57.8 dólares.
Al hacer un balance de estos pronósticos, se resalta que los aciertos se concentraron en el análisis estructural sobre estancamiento y riesgos comerciales, mientras que las sorpresas se dieron en relación con las políticas del Banco de México y la fortaleza del tipo de cambio. Una autocalificación como pronosticador sugiere un 7 de 10, destacando la importancia de documentar las predicciones y las razones detrás de los errores, contrastando con muchos analistas que presentan apreciaciones sin rendir cuentas.
Con el horizonte de 2026 en mente, el análisis detallado de los eventos de 2025 ofrece un marco invaluable para entender las posibles direcciones económicas del país.
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