En mayo de 2021, el crecimiento de la producción industrial en China alcanzó su nivel más bajo en seis meses, registrando una expansión del 5.8% en comparación con el año anterior. Esta cifra representa una desaceleración con respecto al 6.1% registrado en abril y se encuentra por debajo de las expectativas de analistas que anticipaban un aumento del 5.9%. Este descenso marca el crecimiento más lento desde noviembre del año pasado, evidenciando las presiones económicas que enfrenta el país bajo la influencia de la guerra comercial con Estados Unidos.
A pesar de esta desaceleración en la producción, las ventas minoristas en China mostraron un repunte notable, creciendo un 6.4%. Esta cifra no solo supera el aumento del 5.1% observado en abril, sino que también supera las proyecciones que anticipaban un crecimiento del 5.0%. Este incremento en el consumo es significativo y se considera el más rápido desde diciembre de 2020, impulsado en parte por las celebraciones del Día del Trabajo y por un programa de subsidios del gobierno en el sector de bienes de consumo.
Sin embargo, el panorama general sigue siendo descorazonador para inversionistas y analistas, quienes ven que el crecimiento económico continúa debilitándose. La tregua en la guerra comercial con Estados Unidos, aunque es un alivio temporal, no ha podido evitar una mayor pérdida de impulso económico, como sostiene Zichun Huang, un economista especializado en la región. Con los aranceles aún elevados y con un apoyo fiscal que se reduce, se prevé que el crecimiento económico pueda enfrentar una desaceleración aún mayor durante el año.
Un dato preocupante es que, a pesar del aumento del 4.8% en las exportaciones totales de China, las ventas hacia Estados Unidos cayeron drásticamente en un 34.5%, marcando la mayor caída desde febrero de 2020. Esta situación contribuye a un contexto de presiones deflacionistas en la economía china, indicando un debilitamiento generalizado.
Las cifras de inversión también reflejan una tendencia a la baja, con una expansión del 3.7% en activos fijos durante los primeros cinco meses del año, que está por debajo de las expectativas de un crecimiento del 3.9%. En el periodo de enero a abril, la inversión había crecido un 4.0%, lo que sugiere un endurecimiento de las condiciones económicas en el sector.
A medida que se analiza el panorama, se hace evidente que las políticas de estímulo han sido efectivas en algunos sectores, como en las ventas de electrodomésticos, mientras que otros, como el inmobiliario, continúan enfrentando dificultades. Los precios de la vivienda nueva, que han estado estancados durante dos años, son un reflejo de los vientos en contra que persisten en la economía china.
Con un futuro económico incierto, el país debe navegar entre la necesidad de mantener el crecimiento y las presiones externas, con una atención cada vez mayor a factores que pueden agravar su situación. La información anterior se corresponde con los datos publicados hasta el 16 de junio de 2025, y los expertos seguirán vigilando de cerca la evolución de ambos sectores y sus implicaciones para la economía global.
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