Las reservas de buques portacontenedores para el transporte de mercancías de China a Estados Unidos han aumentado considerablemente desde que ambos países anunciaron una tregua de 90 días en los aranceles punitivos, lo que ha llevado a atascos en los puertos chinos y en fábricas. Estas congestiones podrían tardar semanas en solucionarse, generando un desafío significativo para los operadores.
Los importadores estadounidenses, que incluyen desde fabricantes de zapatillas hasta proveedores de piezas de automóviles, están apresurándose para llevar sus productos antes de que se cumpla el plazo y se reintroduzcan los aranceles. El puerto de Yantian, en Shenzhen, que maneja más de una cuarta parte de las exportaciones chinas hacia Estados Unidos, está viendo un aumento considerable en la carga, lo que ha llevado a los armadores a tener que ajustar sus horarios y coordinar los amarres de sus buques de manera más eficiente.
Un representante de Hapag-Lloyd, un operador alemán de portacontenedores, señaló que la demanda es tan alta que solo pueden atender a aquellos clientes que tienen contratos de largo plazo, dejando poco espacio para reservas adicionales. El aumento del volumen se refleja en los datos de Vizion, un proveedor de software de seguimiento, que reporta un incremento del 277% en las reservas, alcanzando un promedio de 21.530 unidades equivalentes a 20 pies (TEU).
Las empresas que fabrican juguetes y otros bienes de consumo están tomando medidas rápidas para reservar envíos que habían estado congelados previamente. Richard Lee, director general de NCL Logistics, comentó que hay una gran cantidad de productos listos para ser enviados de inmediato desde China hacia Estados Unidos.
Se anticipa que esta oleada de envíos resultará en un aumento significativo de llegadas a los puertos de la costa oeste estadounidense en las próximas semanas. Sin embargo, expertos de la industria, incluyendo al director ejecutivo del puerto de Los Ángeles, no prevén un desbordamiento similar al de la crisis de la pandemia, sino una “ola grande, pero manejable”.
El costo del transporte también ha visto un incremento; la tarifa al contado para enviar contenedores desde Shanghái a Los Ángeles subió un 16%, alcanzando los 3.136 dólares por contenedor de 40 pies. Si los armadores aprueban aumentos de tarifas, se espera que este costo pueda escalar hasta 6,000 dólares para principios de junio.
Históricamente, los picos en la demanda de carga han desbordado tanto las fábricas como los buques portacontenedores, poniendo a prueba las cadenas de suministro. Esta vez, el contexto es diferente, ya que los aranceles del segundo mandato de Trump han debilitado importantes sectores económicos, como el comercio minorista y la construcción en Estados Unidos, que son fundamentales para el flujo de estos envíos.
Además, muchas empresas estadounidense han acumulado inventarios antes de la imposición de aranceles, y la incertidumbre sobre futuros cambios en las tarifas dentro del plazo de 90 días complica aún más la situación para los importadores. A medida que se aproxima la fecha límite, la industria se encuentra en un estado de vigilancia ante lo que podría ser un nuevo reto en el comercio entre China y Estados Unidos.
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