La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha viajado a Kiev con el objetivo de llevar un mensaje, humanitario y también político. Por un lado, ha destacado la “larga tradición de acogida y solidaridad” de la capital catalana. Por otro, ha subrayado un “mensaje político fuerte” de apoyo a Ucrania ante una “invasión ilegítima” ante cuyos “crímenes contra la humanidad” cree que “la UE no puede desentenderse”.
Colau, que fue recibida por la mañana en el Ayuntamiento por el alcalde, ha anunciado que el 16 de diciembre partirá un segundo convoy con ayuda humanitaria desde Barcelona hacia Kiev. En él se transportan, entre otros materiales, generadores para poder hacer frente a la crisis energética generada por los sistemáticos ataques rusos a las infraestructuras de suministro de luz, agua y calefacción. Esos generadores irán esencialmente destinados a hospitales y otras infraestructuras críticas.
“Quieren que la gente se congele”, ha asegurado Klitschko, en referencia a las fuerzas rusas, al tiempo que daba las gracias a Colau por su visita, su apoyo y la ayuda recibida por parte de España y de Barcelona. “Luchamos por nuestro futuro europeo, por pertenecer a la familia de Europa. No queremos estar bajo el imperio ruso. Donde no hay derechos humanos, solo autoritarismo, no hay libertad de prensa ni democracia”, ha añadido el acalde de Kiev.
Asimismo Colau ha querido recordar el papel solidario jugado por Barcelona durante la guerra, durante la crisis de refugiados de 2015, atendiendo a migrantes que escapan por el Mediterráneo o, durante el actual conflicto, acogiendo a miles de ucranios, sobre todo mujeres y menores que han escapado de la guerra en su país.
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