El debate sobre la apropiación cultural ha emergido nuevamente en el ámbito de la moda en México, esta vez tomando como protagonista a la conocida marca deportiva Adidas. El gobierno del estado de Oaxaca ha acusado a la empresa alemana de presunto plagio, al señalar que su reciente modelo de sandalias, denominado “Oaxaca Slip-On”, es una imitación de un diseño tradicional procedente de la comunidad de Villa Hidalgo Yalalag.
La controversia cobró vida el pasado 6 de agosto, cuando funcionarios oaxaqueños y un legislador local denunciaron que las sandalias, desarrolladas en colaboración con el diseñador estadounidense Willy Chavarria, carecían de la debida autorización y reconocimiento de los creadores originales. En este marco, el gobernador Salomón Jara mostró las imágenes del calzado, calificándolo como un “huarache reinterpretado” que representa una propiedad cultural del estado.
El gobernador advirtió sobre la posibilidad de acciones legales contra Chavarria, mientras que la Secretaría de Culturas y Artes de Oaxaca exigió a Adidas la “suspensión inmediata de la comercialización” del producto y un proceso de diálogo con miras a la “reparación de agravios”. La presidenta del país, Claudia Sheinbaum, también abordó la situación, tildando de inapropiado el uso de diseños zapotecos en el calzado de Adidas.
La presión ejercida por el gobierno mexicano llevó a que, el 8 de agosto, Sheinbaum anunciara que Adidas se había mostrado dispuesta a reunirse con las autoridades oaxaqueñas para discutir la problemática. La presidenta enfatizó que estamos ante una cuestión de “propiedad intelectual colectiva” que requiere un “resarcimiento” para la comunidad afectada, aunque no especificó la naturaleza de dicha compensación. Al día siguiente, Chavarria emitió un comunicado en el que lamentó que su diseño hablara del nombre de Oaxaca sin una “asociación directa y significativa con la comunidad.” Reconoció que el lanzamiento no cumplió con el respeto necesario hacia Villa Hidalgo Yalalag, un gesto que podría facilitar el diálogo.
No es la primera vez que ocurre un episodio de este tipo. En años recientes, México ha denunciado públicamente a diversas marcas globales por utilizar sin autorización diseños de sus comunidades originarias. Entre estas marcas se encuentran Shein y Zara, a quienes se les solicitó aclaraciones en 2021 por el uso de patrones de las comunidades mixtecas y mixe de Oaxaca. Otros ejemplos incluyen a Anthropologie y Carolina Herrera, señalados por la Secretaría de Cultura por apropiarse de diseños ancestrales.
El caso de Adidas resalta la importancia de la legislación en torno a la apropiación cultural en México, y se vincula a temas de justicia y derechos humanos, así como al respeto por el patrimonio intangible de la nación. Tanto la presidenta Sheinbaum como el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) han subrayado la necesidad de un resarcimiento que beneficie directamente a las comunidades creadoras. El objetivo es que las empresas no solo suspendan la venta de productos considerados plagiados, sino que también reconozcan la procedencia de los diseños y participen en un diálogo que promueva el comercio justo y el respeto hacia la identidad de los pueblos originarios.
Esta situación pone de manifiesto el complicado tejido entre la moda global y las tradiciones locales, subrayando la urgencia de construir puentes efectivos de colaboración y respeto mutuo, en búsqueda de un equilibrio que honre la riqueza cultural de México.
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