En el vibrante escenario del Centro Histórico de Puebla, un nuevo llamado a la acción resuena entre las autoridades locales y la comunidad empresarial. La Asociación de Empresas de la Construcción (AECO) ha instado al ayuntamiento de la ciudad a tomar un papel activo en la recuperación de los 1,100 inmuebles que se encuentran en estado de abandono. Estos edificios, muchos de ellos deshabitados durante más de 15 años, representan no solo un reto, sino una oportunidad invaluable para revitalizar la zona y atraer inversión en sectores como el hotelero, comercial y gastronómico.
Marisol Ávila Córdova, presidenta de la AECO, ha destacado la importancia de recuperar estos espacios, enfatizando que su adecuada rehabilitación puede transformar el paisaje urbano del Centro Histórico, catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su apuesta es que, con el apoyo del Colegio de Arquitectos del Valle de Puebla, se pueda ofrecer asesoramiento especializado a los propietarios sobre cómo restaurar estas casonas y otorgarles un nuevo uso.
El objetivo es claro: fomentar un entorno propicio para que empresas locales, nacionales e internacionales se interesen en invertir en la ciudad. La responsabilidad recae también en las autoridades municipales, quienes deben crear las condiciones necesarias para facilitar esta transición. Si bien la AECO no puede acercarse directamente a los propietarios, su llamado al ayuntamiento es una señal de que existe un deseo de colaboración.
La situación actual de estos inmuebles en desuso presenta una doble vía. Por un lado, existe la posibilidad de que los dueños opten por rehabilitar sus propiedades; por otro lado, está la opción de venderlas a empresarios interesados en abrir nuevos negocios. Este último camino podría no solo revivir espacios olvidados, sino también involucrar a más actores en el desarrollo económico de la región.
A pesar de que en administraciones pasadas se dejó de lado esta labor crucial, el actual gobierno municipal tiene una oportunidad dorada para corregir el rumbo y asumir el reto de rescatar estas estructuras del abandono. La contribución del sector constructor es evidente, pero su efectividad dependerá en gran medida de la voluntad y disposición del municipio en los próximos tres años.
El mensaje es claro: el tiempo de actuar es ahora. Aprovechar y revitalizar el patrimonio arquitectónico del Centro Histórico de Puebla no solo es una cuestión de estética, sino un imperativo económico que puede generar empleo y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Así, el legado histórico puede ser la base sobre la cual construir un futuro próspero y lleno de oportunidades.
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