Los aficionados del Mundial están aprovechando la inteligencia artificial para crear canciones virales que respaldan a sus selecciones justo antes de que inicie el torneo, programado del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, Canadá y México. Estas melodías, generadas por los fans, han acumulado millones de reproducciones en plataformas populares como YouTube, TikTok e Instagram, generando una oleada de entusiasmo en las redes sociales.
Sin embargo, el fenómeno también ha suscitado debates sobre la propiedad intelectual, la remuneración de los artistas, y la naturaleza de la creatividad. A pesar de las preocupaciones, muchos usuarios parecen preferir estas composiciones generadas por IA en lugar de himnos oficiales, como el que fue encargado a los músicos Jelly Roll y Carin Leon.
La moda inició con una canción dedicada a la selección francesa, titulada “Imbattables” (Invencibles), lanzada en febrero por un artista conocido como Crystalo, aclamado como el “primer creador musical con IA” de Francia. Esta melodía presenta una dinámica de llamada y respuesta, mencionando nombres de estrellas del fútbol como Kylian Mbappé.
Poco después, surgió un himno brasileño siguiendo un formato similar, creado por el productor Guilherme Maia (conocido como M4IA), quien empleó la IA para fusionar distintos elementos de producción. Canciones para selecciones de renombre como Portugal, Argentina y Alemania no tardaron en aparecer, recibiendo elogios de la afición. Aunque todas estas piezas comparten similitudes con el primer modelo francés, el uso del estilo phonk que Maia introdujo, ha llevado a que varias melodías posteriores imiten su estructura.
Maia ha señalado que la música siempre ha contado con una historia de emulación artística, destacando que, aunque la IA ofrece nuevas posibilidades, plantea preguntas vitales sobre los derechos de autor. En su caso, enfatiza que su obra fue creada de manera independiente, usando la IA como herramienta asistente más que como generador autónomo de canciones.
Por otro lado, Jason Palamara, profesor adjunto en la Universidad de Indiana, advierte sobre las complicaciones que surgen de usar obras protegidas para entrenar modelos de IA, lo que hace incierta la manera en que se reconoce el trabajo de los artistas originales. Asimismo, menciona que las inconsistencias típicas de la IA pueden afectar producciones musicales, destacando ejemplos donde canciones de distintas selecciones futbolísticas presentan acentos o pronunciaciones erróneas.
Además, la música generada por IA a menudo carece de la complejidad que muchas escuchas buscan, pues las creaciones tienden a ser más compactas y menos ricas en capas instrumentales. Sin embargo, Morgan Hayduk, codirector de la empresa Beatdapp, sostiene que los oyentes pueden no estar buscando complejidad, sino disfrutar de la narrativa que acompaña a estas canciones.
A medida que la industria musical navega por las aguas inciertas de la inteligencia artificial, las canciones generadas por aficionados para el Mundial ejemplifican cómo se puede utilizar la tecnología en la creación musical actual. Con cuestiones sobre derechos de autor aún en el aire, el sector deberá encontrar un equilibrio entre innovación y respeto por las obras originales.
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