Desde el 29 de abril de 2026, los mexicanos repatriados desde Estados Unidos han recibido un apoyo significativo con la posibilidad de afiliarse al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta nueva política, vigente hasta el 31 de diciembre de 2026, permite a estos ciudadanos acceder a servicios médicos durante un período máximo de tres meses, en un esfuerzo por brindar asistencia humanitaria y solidaria.
Para poder beneficiarse de esta afiliación, los repatriados deben cumplir con seis requisitos esenciales. Primero, es necesario registrarse en la Unidad de Medicina Familiar (UMF) que corresponda según su domicilio actual. Durante este proceso, deberán presentar documentos clave como su CURP, código postal y un correo electrónico. La digitalización de estos trámites permite que los repatriados completen el registro de forma sencilla a través de la aplicación IMSS Digital.
El IMSS facilita a los repatriados la generación o localización de su Número de Seguridad Social (NSS) mediante su plataforma en línea, la aplicación móvil o en las delegaciones correspondientes. Además, se habilita la opción de registrar beneficiarios, que incluye a cónyuges, hijos menores y padres, siempre que cumplan con los requisitos establecidos en la Ley de Seguridad Social.
Las autoridades han delineado un claro marco de colaboración para asegurar que este programa funcione sin contratiempos. El Instituto Nacional de Migración (INM) desempeña un papel crucial, encargándose de proporcionar la CURP de los repatriados al IMSS. Asimismo, el IMSS está obligado a entregar el NSS necesario para facilitar las altas en el sistema.
Entre las responsabilidades específicas del INM se incluye la inscripción de los repatriados en un sistema digital, además del seguimiento de registros y la atención de inconsistencias. Este enfoque proactivo busca garantizar que todos los inscritos reciban la atención que merecen durante su transición de vuelta a México.
La atención médica que ofrece el IMSS, que incluye servicios quirúrgicos, farmacéuticos, hospitalarios y obstétricos, representa no solo un apoyo esencial para los repatriados, sino también un esfuerzo integrado por parte de las autoridades para enfrentar los desafíos que surgen en la migración. Este decreto no solo atiende una necesidad inmediata, sino que redefine un compromiso colectivo hacia la salud y bienestar de aquellos que regresan a su país.
Así, con estos mecanismos en marcha, el acceso a la atención médica para los repatriados es una clara respuesta a la necesidad de garantizar derechos fundamentales, reforzando la responsabilidad social del gobierno mexicano en el ámbito de la salud pública.
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