A cinco meses de iniciadas sus operaciones, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), no cumple con los estándares en la infraestructura para operar y llevar a cabo la descentralización aeroportuaria, que permita que el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), de 68 años de antigüedad, logre descongestionarse.
Aunque no se conoce el diagnóstico a detalle, las autoridades de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) han determinado que ante los problemas estructurales que registra el complejo aeroportuario, específicamente la Terminal 2, la opción más viable es un nuevo parche de 600 millones de pesos para garantizar que en los dos años que le quedan a este sexenio, la terminal aérea pueda atender las operaciones que actualmente demanda.
Una de las estrategias que utilizará el gobierno federal será limitar, desde este año, las operaciones aéreas que se registran en el AICM y las restantes mandarlas a los otros aeropuertos que integran el Sistema Aeroportuario Metropolitano, es decir, el AIFA y el Aeropuerto Internacional de Toluca.
“Ya se tomó la decisión de limitar el número de vuelos, no hay mucho riesgo de que se esté trabajando en reforzar la terminal y que al mismo tiempo estén las operaciones aéreas, se van a limitar los vuelos porque está saturado el aeropuerto”, comentó el presidente López Obrador el pasado 11 de agosto.
De acuerdo con Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) para la temporada invernal de este año, el AICM tiene la capacidad de despachar 49 operaciones por hora de las 61 que actualmente realiza.
De acuerdo con un estudio realizado por el Seneam y difundido por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) el pasado 29 de abril, las capacidades máximas operativas del AICM son deben ser de 25 llegadas y 24 salidas por hora.
En marzo de este año, días antes de la inauguración del AIFA, la SICT declaró nuevamente saturadas las terminales 1 y 2 y ordenó al Seneam el estudio y revisión de nuevos horarios de aterrizaje y despegue y tomar en consideración la ampliación de capacidades del sistema aeroportuario del Valle de México con la nueva terminal aérea en el Estado de México.
Sin embargo, aunque se han tenido avances en infraestructura vial y de transporte para conectar a dichos aeródromos con la capital del país, en el caso del AIFA, sigue siendo uno de los principales problemas para atraer a las aerolíneas y pasajeros. Air France,
Hasta el momento, aerolíneas internacionales como Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airlnes, por mencionar algunas, han descartado abrir operaciones en el AIFA fundamentalmente por sus problemas de conectividad masiva.
Y es que, aunque llevan un año en construcción, las obras de ampliación del Tren Suburbano de Lechería hacia el AIFA registran apenas un avance del 21%, fundamentalmente por problemas en la liberación del derecho de vía de la obra en los municipios de Tultepec, Tultitlán y Tonalitla, en el Estado de México.
No obstante, para expertos en ingeniería del transporte consultados por Forbes México, dichas vías siguen siendo poco atractivas e insuficientes para tentar a las aerolíneas a mudar una gran cantidad de vuelos desde la nueva terminal aérea.
A esto, se le debe sumar el poco avance en la liberación de presupuesto financiero por Banobras, quien tiene la encomienda de otorgar un crédito por alrededor de 15 mil millones de pesos para que, en conjunto con Ferrocarriles Suburbanos, se pueda concluir la obra a finales del próximo año.
“Al no haber un plan integral de movilidad hacia el AIFA desde la Ciudad de México por la vía terrestre, sigue siendo poco atractivo para las aerolíneas dejar al AICM. El arribo de vuelos de Aeroméxico al AIFA puesto en marcha este 15 de agosto tampoco es una garantía de que las operaciones puedan soportar la poca afluencia de pasajeros”, comentó Eduardo Villa, ingeniero por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“El reto del AIFA está en el Tren Suburbano, el transporte masivo que achique la distancia, que se cumpla la promesa de 40 minutos de la Ciudad de México al complejo de Zumpango, pero ese proyecto va lento o al menos registra muchas trabas”, añadió.
Ayer, el AIFA amplió su oferta de 12 a 46 vuelos diarios a diversos destinos nacionales, entre los que estarán Mexicali, La Paz, Huatulco, Puerto Escondido, Oaxaca así como mayores frecuencias a Cancún, Tijuana, Guadalajara y Monterrey, la mayoría operados por Aeroméxico.
Sin embargo, estos no son los únicos problemas que registra el AIFA en términos de movilidad a 5 meses de su inauguración. Tan sólo ayer, pobladores del municipio de Tonanitla, en el Estado de México, realizaron bloqueos a las obras de construcción de la carretera libre a la terminal aérea.
Desde hace un año, los habitantes de este Ayuntamiento han reclamado y parado obras en reclamo por las afectaciones que la construcción del AIFA ha ocasionado a sus canales de riego y caminos. A esto se suma un reclamo a la Secretaría de Desarrollo Rural y Urbano (Sedatu) por incumplir en las obras de mejoramiento en el municipio.
La carretera libre y que se conectará con una parte del Circuito Exterior Mexiquense al AIFA, es una de las tres principales rutas de acceso con las que debe contar la nueva terminal aérea, sin embargo, dos de ellas continúan en trabajos, aunque ya son utilizadas para entrar al complejo.
Actualmente, operan dos autopistas de cuota para ingresar al AIFA: una en el poniente, con el Circuito Exterior Mexiquense, y en el oriente, con la autopista México-Pachuca.
“Hay una ligera reaparición de vuelos a Toluca y se anuncia que habrá otros vuelos desde Santa Lucía, pero hasta ahí, no hay más proyección, más horizontes. Aun así, pensando en la reaparición de Volaris en Toluca, más la apertura de vuelos de Santa Lucía, no nos dan ni la mitad de operación que da un día el aeropuerto Benito Juárez en términos de movilidad.
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