Por Carlos Aguilera Rue
*Entre ratas, basura y escurrimientos de desechos se manipula la carne que llega la Central de abasto más importante del estado de Morelos.
*La carne es expuesta a temperaturas de entre 28 y 30 grados centígrados, durante más de 15 horas para su venta en los puestos de la nave principal.
*El producto cárnico llega en camionetas abiertas sin refrigeración y es manipulado sin control sanitario por cargadores.
El mercado más importante en el Estado de Morelos, ubicado en su capital Cuernavaca, en la zona centro sur de México, enfrenta una de sus peores crisis de operación y prestación de servicios. A 60 años de su puesta en operación, la central de abasto no cuenta con los procedimientos para la manipulación, almacenamiento y venta de carne, por lo que representa un grave riesgo para la salud de los consumidores, ya que el producto permanece en exhibición, y a temperaturas de entre 28 y 30 grados centígrados, por más de 15 horas.

Enclavado en pleno centro del municipio de Cuernavaca, la central de abasto se muestra obsoleta e inoperante para dar servicio a los miles de consumidores que arriban desde temprana hora y desde diferentes puntos del estado de Morelos, así como de algunos estados circunvecinos a realizar compras.


En los estacionamientos de “carga y descarga”, arriban camionetas abiertas, sin cámaras refrigerantes, donde el producto es prácticamente “aventado” a carretillas que son ingresadas sin ningún control sanitario. Según un informe de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), si la carne perdió la cadena de frío y estuvo dos horas sin adecuada refrigeración, “es conveniente desecharla aunque conserve su color y olor, y el producto comienza a desarrollar una opacidad blanca a medida que la miosina, que es sensible al calor, se desnaturaliza, además de ocasionar crecimiento bacteriano como Salmonella, E. coli o C.
Entonces toda la carne que se vende en el mercado Adolfo López Mateos(ALM) está contaminada. Ahí se violentan todos los procedimientos de manejo higiénico de alimentos, distintivos y normas, además de que la central de abastos está repleta de ratas que recorren durante todo el día y principalmente por la noche los diferentes espacios de almacenamiento de áreas como abarrotes, lácteos, frutas y verduras.

En este sentido, durante un recorrido realizado de Columna Digital por el ALM, se constató que la carne, pollo y marisco, no cuenta con la refrigeración adecuada, inclusive pasan en exhibición más de 15 horas a temperaturas de entre 28 y 30 grados centígrados; sus refrigeradores, no tienen control de temperaturas, sus superficies no están constantemente sanitizadas y los vendedores no cuentan con el equipo para manipular el producto como un cubre bocas, cofia y guantes; Las rebanadoras se encuentran en mal estado mecánico y sucias, lo que genera la contaminación de este tan demandante alimento.
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