En abril de 2026, el panorama político en México mostró una luz esperanzadora para las administraciones municipales. La aprobación promedio de 150 alcaldes del país alcanzó un notable 55.2%, marcando así el nivel más alto registrado en los últimos seis años. Sin embargo, no todo es optimismo. Un 43.7% de los ciudadanos expresaron su desaprobación hacia la gestión de sus autoridades locales, reflejando un escenario donde la satisfacción y la crítica coexisten.
Según el Ranking Mitofsky, que evalúa la aprobación ciudadana de estos presidentes municipales, se observa que solo cinco de ellos lograron una calificación excepcional, superando los 60 puntos. En esta dinámica, 83 alcaldes se quedaron en una categoría de “aprobación alta”, con puntuaciones que oscilan entre 50 y 59 puntos. Más allá de esto, 47 lograron un reconocimiento de “aprobación media”, mientras que 15 se ubicaron en un nivel de “aprobación baja”, es decir, bajo los 40 puntos.
Al desglosar estos datos por partido político, las cifras son igualmente reveladoras. Los alcaldes de Morena presentaron una aprobación promedio de 49.1%, una cifra cercana a la de sus contrapartes del Partido Acción Nacional (48.9%) y del Partido Revolucionario Institucional (49.7%). Por otro lado, los servidores públicos del Movimiento Ciudadano y del Partido Verde Ecologista de México informaron un respaldo de 50.5% y 52.9%, respectivamente. Cabe también destacar al Partido del Trabajo con un 52.7% y al PRD, cuyo único representante, Grecia Quiroz, alcaldesa de Uruapan, Michoacán, logró una notable aprobación del 61.6%.
Es importante tener en cuenta que esta encuesta se realizó a un total de 123,284 mexicanos mayores de 18 años, utilizando dispositivos móviles inteligentes con acceso a Internet. Los resultados reflejan un microcosmos de la opinión pública, que si bien valoran el trabajo de sus autoridades, también demandan respuestas y acciones más efectivas.
En un contexto donde la gobernanza local puede ser crucial para el desarrollo de comunidades, estas cifras toman relevancia. La confianza de los ciudadanos en sus líderes municipales podría ser un indicador clave para las próximas elecciones, y el desafío para mejorar la percepción es más apremiante que nunca. El futuro dirá si estos alcaldes podrán convertir la aprobación en una gestión más proactiva, atendiendo las necesidades de sus gobernados con mayor eficacia.
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