Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE han acordado avanzar hacia un tope que “limite de inmediato los episodios de precios excesivos del gas” para lograr así luchar contra la emergencia energética. Alemania, que se oponía tajantemente a cualquier límite a los precios, por dinámico y temporal que fuese, ha terminado entre grandes presiones por abrir la puerta a la medida. También, ya bien entrada la noche y tras horas de intenso debate y mucho baile de palabras, se ha abierto a estudiar aunque con escaso entusiasmo una fórmula adaptada a la UE del modelo ibérico, que topa el precio del gas empleado para usar electricidad. Berlín ha evitado la ruptura y ha allanado el camino a una fórmula, eso sí, que requerirá más trabajo para salir adelante.
La energía se ha convertido en la madre del cordero de los debates en Bruselas. Y probablemente lo seguirá siendo muchas semanas más. Los líderes de los Veintisiete han encargado a la Comisión Europea que tome “decisiones” y no ya propuestas, y que aclare algunos puntos vagos sobre las medidas que había sobre la mesa —desde el tope de precios a la compra conjunta de gas—. Tras la cumbre de este jueves y viernes en Bruselas, los ministros de Energía de los Estados miembros tendrán ahora que ahondar y pulir los detalles de lo que la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, ha denominado una “hoja de ruta sólida”.
“Estamos enviando a los mercados una señal de que podemos actuar juntos. Confío en que pronto se verán los efectos”, ha recalcado el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, ya entrada la madrugada en una conferencia de prensa junto a Von der Leyen. Es, ha añadido, “el momento de la verdad”, a las puertas de un invierno en el que Rusia seguirá usando la energía como arma contra la UE y en su guerra en Ucrania, y con el próximo invierno, que puede ser todavía más complicado, en el horizonte político.
Sobre el papel de conclusiones, es un acuerdo mínimo. Un pacto para seguir negociando. Sin embargo, el cambio fundamental es que Berlín ya no se cierra a implantar un tope en el gas sino que ahora se abre a debatir los detalles, el cómo y el cuánto, siempre con la advertencia de que hay que analizar despacio y con cuidado cualquier intervención en los mercados que pueda tener un impacto en la seguridad del suministro. El Consejo Europeo recoge la propuesta del Ejecutivo comunitario y plantea limitar el precio con una fórmula dinámica y temporal en el mercado mayorista en momentos de picos desorbitados. Puede, ha dicho el canciller alemán, Olaf Scholz, “tener sentido”. Sin embargo, al salir de la cumbre, tras más de 11 horas de reunión en la que ha terminado por ceder a las presiones de una mayoría de países que apostaba por topar el precio del gas, ha avisado: “Todavía hay mucho trabajo concreto por hacer”.
El objetivo es tener mecanismos concretos en las próximas dos o tres semanas, ha dicho el presidente francés, Emmanuel Macron, a la salida de la cumbre, que continúa este viernes con temas económicos, geoestratégicos y la guerra de Rusia en Ucrania sobre la mesa. Mecanismos también para desarrollar la central de compras conjunta relanzada por la Comisión Europea. Para garantizar que funcione —no como ahora, que apenas se usa— se dispone que los países compren el 15% del gas que adquieren para almacenaje a través de esa plataforma de consorcios (a lo que se opone Hungría): La cumbre también aborda la puesta en marcha de sistemas de solidaridad entre países en caso de graves problemas de suministro.
Únete a Columna Digital para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Estudio de impacto sobre la excepción ibérica
Los líderes, además, han encargado un estudio de impacto, costes y beneficios, de la llamada excepción ibérica, que limita el precio del gas que se usa para generar electricidad, teniendo en cuenta las realidades energéticas diversas de los Veintisiete Estados miembros. Un gesto que puede ser una patada hacia adelante para despejar la variable sobre la mesa, pero que también aporta otro modelo para topar el precio del gas.
Queda también por precisar un fleco importantísimo: el del dinero. El empuje del italiano Mario Draghi, que en su último Consejo Europeo ha amenazado con vetarlo todo si no se recogían medidas económicas ligadas al plan de energía, ha logrado introducir algunos puntos sobre “movilizar herramientas a nivel nacional y europeo” para aliviar el impacto de la crisis de los precios en los consumidores y empresas, pero manteniendo la igualdad de condiciones y la “integridad del mercado único”.
Una alusión, por ejemplo, al escudo económico de 200.000 millones de euros que Alemania planea dedicar para apoyar a los hogares y familias ante las altas facturas del gas y electricidad, que ha levantado ampollas en muchos Estados miembros con los bolsillos menos profundos, y que no pocas voces han advertido que puede provocar desequilibrios en la UE. Esa lluvia de millones, que según Berlín no es mayor que la de otros Estados, como Holanda, ha provocado más fricciones latentes en la unidad de la UE derivadas de la escalada de la guerra Rusia en Ucrania y la crisis energética, entre las que ha tenido que moverse el líder del Ejecutivo alemán, al que muchos le achacan que solo piensa en Alemania.
En la reunión, Draghi ha afeado a quienes piden a Italia y a otros solidaridad al compartir energía, pero que se niegan a atender sus llamadas a topar los precios y a poner sobre la mesa un paquete de apoyo. Una frustración que compartió el primer ministro belga, Alexander de Croo. El resquemor es grande contra Alemania. Y habría aumentado si Berlín no se hubiera abierto a estudiar las medidas de tope del precio al gas, como llevan reclamando desde hace semanas Italia.
La política germana de apostar durante décadas por el gas ruso que se le suministraba barato y de implantar el pragmatismo en las relaciones con el régimen de Vladimir Putin está teniendo un coste ahora en la política energética de la Unión. Un coste que un grupo de los socios comunitarios no le perdonan. Y menos, cuando durante los últimos meses se ha mostrado reacio a abrir la mano a nuevos programas de apoyo a nivel europeo similares al fondo solidario creado durante la pandemia (a cuenta de endeudar el presupuesto europeo)
Sigue toda la información internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.
La nota precedente contiene información del siguiente origen y de nuestra área de redacción.


