La Ciudad de México (CDMX) y Puebla han enfrentado una significativa oleada de polen durante la última semana de marzo de 2026. Este incremento, según reportes de la Red Mexicana de Aerobiología (REMA) de la Universidad Autónoma de México (UNAM), coincide con el advenimiento de la primavera, luego de un invierno marcado por lluvias que han favorecido el crecimiento de diversas plantas y árboles.
Este fenómeno se ha descrito como una “primavera explosiva”, donde especies como el fresno, el pino y el ciprés han aumentado su producción de polen. Además, las condiciones climáticas, que incluyen calor y viento, han facilitado la dispersión de este alérgeno en el aire. Es importante destacar que las áreas del oeste de la CDMX son particularmente afectadas, donde los niveles de polen son más altos y la contaminación ambiental intensifica los efectos irritantes, creando un entorno más riesgoso para quienes sufren de alergias.
Los efectos del polen en la vida cotidiana de millones de personas son indiscutibles. Desde estornudos constantes y congestión nasal, hasta ojos rojos y con comezón, muchas personas se ven obligadas a lidiar con una serie de síntomas molestos. En casos severos, incluso pueden producirse crisis asmáticas, lo que resalta la importancia de estar informados y preparados.
Para mitigar los efectos del polen en la salud, los expertos han proporcionado una serie de recomendaciones prácticas. Se sugiere limitar las salidas a las horas más críticas, que son entre las 5:00 y 10:00 de la mañana y de 19:00 a 22:00 de la noche. Mantener las ventanas cerradas en días ventosos y evitar actividades al aire libre, como montar en moto o bicicleta, también son medidas aconsejables.
Adicionalmente, viajar con las ventanas del auto cerradas, utilizar gafas de sol o mascarillas, y cambiarse de ropa al llegar a casa, son pasos que pueden ayudar a reducir la exposición al polen. El uso de limpieza húmeda y el lavado nasal son prácticas recomendadas para aliviar síntomas como el estornudo y la congestión. Asimismo, los ciudadanos pueden consultar el sitio de la REMA para obtener información en tiempo real sobre los niveles de polen y, en casos severos, se aconseja visitar a un alergólogo.
Con el monitoreo constante de los niveles de polen, es posible anticipar picos de concentración y ajustar las actividades cotidianas para minimizar los efectos adversos. La situación actual pone de relieve la necesidad de una mayor conciencia sobre el polen y su influencia en la vida diaria de aquellos que residen en áreas urbanas.
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