En nuestro día a día, solemos rodearnos de plantas decorativas sin pensar en las posibles reacciones adversas que pueden causar en nuestra salud. Es importante tener en cuenta que algunas plantas contienen sustancias tóxicas que pueden desencadenar desde irritaciones en la piel hasta problemas respiratorios más graves.
Una de las plantas más comunes que debemos tener precaución son las dieffenbachias. Aunque son muy populares debido a su vistoso follaje, su savia contiene cristales de oxalato de calcio que, al entrar en contacto con la piel, pueden causar irritación, enrojecimiento y hasta ampollas. Además, si se ingieren, pueden ocasionar dificultades para tragar, inflamación de las vías respiratorias y dolor abdominal.
Otra planta que puede ser perjudicial es la difenbaquia. A pesar de ser atractiva por sus hojas de colores llamativos, esta planta contiene sustancias venenosas que pueden causar reacciones alérgicas en algunas personas. Además, el contacto con la piel puede generar picazón e irritación.
Las anturios, por su parte, son conocidos por su distintiva flor de color rojo intenso. Sin embargo, su látex contiene cristales que pueden causar irritación y quemaduras en la piel y mucosas. Además, si se ingieren, pueden provocar molestias estomacales e incluso asfixia.
Otro ejemplar que debemos cuidar son los espatifilos. Estas plantas, muy comunes en interiores, liberan compuestos orgánicos volátiles que pueden ser irritantes para algunas personas, especialmente para aquellas que padecen enfermedades respiratorias como el asma. Además, el polen que producen puede producir reacciones alérgicas en personas sensibles.
Por último, el ficus benjamina, con sus hojas alargadas y brillantes, es conocido como una planta purificadora del aire. Sin embargo, su savia contiene látex que puede irritar la piel y los ojos, generando erupciones, enrojecimiento e incluso conjuntivitis.
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