El destacado artista franco-libanés Ali Cherri ha presentado una denuncia por crímenes de guerra en Francia, tras la muerte de sus padres y otros civiles durante un bombardeo israelí en Beirut el 26 de noviembre de 2024. Esta medida, respaldada por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), busca rendir cuentas por un ataque que, según el artista, constituye un crimen de guerra contra la población civil.
El ataque aéreo se produjo en el vecindario Noueiri, en el centro de Beirut, justo horas antes de que se acordara un alto al fuego entre Israel y Hezbollah. Este conflicto, que se prolongó durante 13 meses, dejó más de 4,000 víctimas en Líbano. Cherri, quien posee nacionalidad tanto francesa como libanesa y reside en París, ha declarado que su denuncia es un paso necesario para garantizar que lo sucedido sea reconocido adecuadamente y que se realice una investigación independiente que establezca la verdad.
El 2 de abril, Cherri presentó su caso ante la Unidad de Crímenes de Guerra de Francia. A pesar de que la legislación francesa permite la investigación de crímenes internacionales en relación con Francia, no protege a los ciudadanos no franceses, como sus padres. Sin embargo, su denuncia podría avanzar al estar relacionada con la destrucción de propiedades vinculadas a él.
La queja del artista se basa en investigaciones de open-source y reportes de organizaciones como Amnistía Internacional, que ha publicado un informe advirtiendo que al menos cuatro bombardeos israelíes deben ser investigados como crímenes de guerra bajo el derecho internacional. Además de no haberse emitido advertencias antes de los ataques, el informe señala que no había objetivos militares claros en los sitios atacados.
También se menciona una investigación del grupo Forensic Architecture, asociado a Goldsmiths, Universidad de Londres, que utilizó imágenes satelitales y testimonios de testigos para reconstruir el ataque. Sus hallazgos sugieren que el edificio atacado era de uso residencial y no tenía finalidad militar en el momento del ataque.
Clémence Bectarte, abogada y coordinadora del Grupo de Acción Judicial de la FIDH, enfatizó que estos ataques representan una clara violación del derecho humanitario internacional, que exige distinguir entre objetivos militares y civiles. Subrayó la necesidad de que el sistema de justicia francés garantice que tales crímenes no queden impunes.
Entre las víctimas del ataque se encontraba Birki Negesa, un trabajador doméstico que había llegado a Líbano un mes antes. Cherri también recordó a Mohamad Chehab, un operador de drones y camarógrafo que colaboró con él hasta su muerte en un ataque posterior. Chehab y su hija de tres años fueron asesinados en otro ataque israelí cerca de Beirut; su esposa, Natalie, logró sobrevivir pero se encuentra en estado crítico.
Desde que se hizo pública la denuncia, Cherri ha recibido numerosos mensajes de familias que han sufrido pérdidas similares y que no tienen acceso a la justicia. Esto refuerza su convicción de que su caso trasciende su historia personal; se ha convertido en un símbolo de la lucha por reconocimiento y reparación.
La situación en Líbano continúa siendo tensa y delicada, con la comunidad internacional observando de cerca las implicaciones de este caso en la búsqueda de justicia. Este evento resalta la complejidad de los conflictos armados y la importancia de rendir cuentas en un escenario tan doloroso y devastador.
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