Alma Allen, el artista seleccionado para representar a Estados Unidos en el Pabellón Americano de la Bienal de Venecia 2026, ha renovado sus críticas hacia el publicista de arte David Resnicow. Esta acusación llega tras meses de controversia en torno al proyecto que Allen defiende, en un entorno lleno de tensión y rivalidades en la esfera artística.
En una publicación reciente en Instagram, Allen reveló que “dos de las tres galerías que retiraron su apoyo” para su pabellón lo hicieron a instancias de Resnicow. Este veterano publicista ha tenido un papel clave en las representaciones estadounidenses en la Bienal durante años, siendo su firma la encargada de seis Pabellones anteriores. Allen subrayó la peculiaridad de no haber conocido nunca en persona a Resnicow, aunque su nombre ha sido recurrente entre quienes supuestamente fueron disuadidos de apoyar su trabajo.
La declaración de Allen no es un hecho aislado. En marzo, en un artículo del New York Times que marcó el anuncio de su representación por la galería internacional Perrotin, ya había mencionado la influencia de Resnicow en su situación. En la misma publicación, el artista ha expresado su preocupación por el hecho de que nunca solicitó el encargo para el pabellón, sino que fue notificado por el curador Jeffrey Uslip, quien le comunicó que formaba parte de un reducido grupo de cinco artistas previamente elegidos por una comisión del National Endowment for the Arts.
Mientras la controversia se intensifica, Resnicow ha respondido a las acusaciones, calificándolas de “baffling” (desconcertantes). En declaraciones enviadas a medios de comunicación, reiteró que nunca desalentó a nadie de colaborar con Allen ni le recomendó que se apartaran de él. Además, ha defendido su papel al expresar preocupaciones sobre la capacidad del American Arts Conservancy para llevar a cabo el proyecto de manera efectiva.
El clima de críticas ha envolto a Allen desde que su selección se hizo pública, llevándolo a recibir comentarios directamente en las calles de Venecia sobre su elección. A pesar de las tensiones y el ambiente adverso, el artista ha compartido que no se arrepiente de su decisión de participar en la Bienal, aunque la experiencia ha sido abrumadora y ha considerado una posible retirada del circuito artístico en el futuro.
Amidst the backdrop of a polarizing art cycle, donde las elecciones creativas a menudo son criticadas, Allen ha destacado que su trabajo —conocido por sus esculturas abstractas— no fue concebido como un comentario político, desafiando las interpretaciones que se han proyectado sobre él. En una época donde el arte y la política a menudo chocan, los debates sobre su papel como representante de la cultura estadounidense continúan, a medida que el Pabellón Americano se prepara para abrir sus puertas en Venecia.
A medida que se aproxima la Bienal, la carrera de Allen, marcada por la controversia, sigue en el centro de atención y plantea preguntas sobre el futuro del arte contemporáneo en un contexto lleno de desafíos y pequeñas victorias.
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