En una emocionante tarde en tierras andaluzas, el Almería se impuso al Mirandés en un encuentro que quedará en la memoria de los aficionados por su intensidad y giros inesperados. El partido, disputado el 4 de mayo de 2026, comenzó con un frenético intercambio de goles, donde los dos equipos se lanzaron al ataque desde el primer minuto. Leo Baptistao abrió el marcador tras un espléndido centro de Luna, sorprendiendo a la defensa rival. Sin embargo, la reacción del Mirandés fue inmediata; Medrano sorprendió a todos con un centro que terminó colando en la portería de Andrés Fernández, restableciendo la igualdad en el marcador.
Este intercambio de goles continuó casi de manera frenética. Tras varios intentos y aproximaciones peligrosas de ambos lados, Juan Gutiérrez se convirtió en el pícaro protagonista, pues, al intentar despejar un centro de Luna, acabó introduciendo el balón en su propia portería y adelantando nuevamente al Almería. No obstante, el Mirandés no se rindió y logró empatar de nuevo, gracias a un excelente remate de El Jebari tras un servicio de Hugo Novoa.
Al inicio de la segunda mitad, el Mirandés mostró su agresividad, poniendo en apuros al Almería con un disparo cruzado de Hugo Novoa que fue bien salvado por el portero local. Sin embargo, la fortuna no estuvo de su lado, y en un giro infortunado del destino, Medrano se marcó en propia meta, sellando una mala tarde para los jabatos. A pesar de los esfuerzos del Mirandés por igualar nuevamente, las intervenciones de Andrés mantuvieron el marcador a favor del Almería.
El encuentro llegó a su punto culminante cuando Morcillo sentenció el partido con un penalti algo controvertido, fruto de una falta de Juanpa sobre el propio Morcillo. Con esta victoria, el Almería encadena su octava triunfo en casa, consolidando su posición en los puestos de ascenso directo, mientras que el Mirandés se lleva la frustrante carga de una segunda derrota en tan solo ocho partidos, complicando sus aspiraciones de alcanzar al Cádiz en la tabla.
Este vibrante encuentro no solo fue un despliegue de talento y emoción, sino también un recordatorio de la imprevisibilidad del fútbol. Ambas escuadras dejan el campo con lecciones aprendidas y objetivos renovados para lo que les deparará la temporada.
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