En un paso audaz hacia el futuro de las telecomunicaciones, Altán Redes ha obtenido una concesión para experimentar con la innovadora tecnología Direct to Cell. Este avance no solo podría revolucionar su oferta comercial, sino también impactar a los operadores minoristas que dependen de su infraestructura para revender servicios móviles al público.
La esencia de Direct to Cell radica en permitir que los teléfonos móviles se conecten directamente a una cobertura satelital, especialmente en áreas donde las redes celulares tradicionales son limitadas o inexistentes. Para llevar a cabo esta prueba, Altán ha seleccionado la localidad de Los Cienes, en el municipio de Ojinaga, Chihuahua, un lugar donde la disponibilidad de redes celulares es escasa y donde el acceso a Internet se apoya principalmente en la banda ancha fija y puntos de Wi-Fi.
Los Cienes, con una población de aproximadamente 30,000 habitantes, presenta un panorama desafiante: solo el 73% de la cobertura celular en la región corresponde a la tecnología 2G, lo que dificulta que sus 19,261 usuarios móviles accedan a Internet de calidad. La situación contrasta con la media nacional en Chihuahua, donde hay 102 accesos de Internet por cada 100 habitantes, evidenciando una brecha digital significativa.
El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ha autorizado a Altán a experimentar con un ancho de banda de 10 Megahercios durante dos años, a través de espectros de 723-728 y 778-783 MHz, brindando la oportunidad de enviar y recibir señales satelitales. Este esfuerzo se realiza en colaboración con la constelación de satélites de AST Spacemobile, que actualmente opera 40 satélites en órbita.
Altán busca no solo establecer un nuevo estándar en la conectividad, sino también posicionarse como un pionero en la implementación de servicios Direct to Cell en México, un mercado donde el liderazgo aún está en manos de gigantes como Telcel y AT&T. A pesar de sus amplias coberturas, Altán tiene como prioridad la inclusión digital para las comunidades más desfavorecidas.
En el ámbito internacional, la tecnología Direct to Cell ya está marcando presencia, impulsada por iniciativas como la constelación de Starlink y con operadores como Entel en Chile, que realizó pruebas exitosas en el desierto de Atacama. Estos ejemplos resaltan la urgencia de adoptar tecnologías que respondan a necesidades crecientes en la región.
La perspectiva de que más empresas en el sector de telecomunicaciones integren esta tecnología es plausible si Altán logra demostrar su eficacia. Aunque las empresas con mayor infraestructura y cobertura tienen la ventaja, la innovación en la accesibilidad podría facilitar sinergias que beneficien a miles de usuarios.
La situación en Los Cienes pone de manifiesto por qué la tecnología Direct to Cell representa una oportunidad vital. Con el respaldo de instituciones como el IFT, que enfatiza la importancia de desarrollar este tipo de servicios en el contexto actual de la industria, los avances tecnológicos podrían acercar a más personas al acceso digital pleno.
Por último, se estima que 190 modelos de teléfonos del mercado, fabricados por marcas como Huawei, Samsung y Apple, son compatibles con esta tecnología, lo que allana el camino para su futura adopción masiva.
Este desarrollo se enmarca en una estrategia más amplia para enfrentar los retos de conectividad en México y, aunque la prueba de Altán aún está en sus primeras etapas, su éxito podría ser un cambio de juego tanto para el operador como para los usuarios de zonas históricamente marginadas.
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