El sector de bienes raíces relacionado con los centros de datos ha experimentado un notable auge, impulsado principalmente por la expansión de la nube a hiperescala y el avance acelerado de la inteligencia artificial (IA). Sin embargo, este crecimiento también ha dado lugar a preocupaciones sobre la posible formación de una burbuja inmobiliaria. En un análisis reciente, se señala que a nivel global, este segmento podría alcanzar una tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC) del 14% en los próximos cinco años, lo que implicaría la adición de 100 gigavatios (GW) de capacidad.
Este crecimiento podría generar un valor de activos inmobiliarios que supere los 1.2 billones de dólares, junto con la necesidad de aproximadamente 870,000 millones de dólares en nuevo financiamiento de deuda. A esto se suma que los inquilinos destinarán inversiones para equipar sus espacios con unidades de procesamiento gráfico (GPU) y mejorar la infraestructura de red. De este modo, el gasto total vinculado a los centros de datos podría aproximarse a 3 billones de dólares en el transcurso del próximo lustro.
A pesar de esta aceleración, los fundamentos del mercado inmobiliario se mantienen sólidos. Al cierre de 2025, la ocupación global alcanzó un 97% y el 77% de la capacidad en construcción ya cuenta con contratos de renta firmados. Según el análisis, las métricas inmobiliarias no apuntan a una burbuja, dado que no indican un exceso o sobredesarrollo. Además, las restricciones energéticas y los largos tiempos de anticipación en los proyectos podrían contribuir a mantener el sector equilibrado.
Sin embargo, el crecimiento del sector ha venido acompañado de desafíos significativos. Para 2025, el tiempo promedio de construcción para un centro de datos de 50 megavatios (MW) se estima en aproximadamente 18 meses. Los desarrolladores, para mitigar los retrasos, han comenzado a hacer pedidos anticipados de materiales clave hasta con dos años de antelación. A pesar de estas medidas, cerca del 60% de los proyectos han tenido retrasos de al menos un trimestre. Este incremento en los tiempos de entrega, junto con la limitada disponibilidad de mano de obra especializada, ha llevado a un aumento significativo en los costos de desarrollo. Entre 2020 y 2025, el costo promedio global de construir centros de datos creció de 7.7 a 10.7 millones de dólares por MW, y se prevé un incremento adicional del 6% para 2026.
La ubicación de estos centros de datos se ve influenciada por diversos factores, siendo el consumo de energía el criterio principal. No obstante, con la creciente magnitud de los proyectos, las fluctuaciones en los costos de construcción también empiezan a jugar un papel crucial en la selección del sitio.
El desarrollo de centros de datos enfrenta, además, un reto social importante. Aunque existe un amplio respaldo en términos abstractos dentro de la industria (93% de apoyo según JLL), a nivel local la aprobación cae a apenas un 35%. Esta resistencia ha dado lugar a numerosos proyectos retrasados o cancelados, gracias al surgimiento de grupos activistas organizados.
En la actualidad, la industria tiende a iniciar los procesos de consulta comunitaria entre seis y 18 meses después de tomar decisiones clave sobre el desarrollo, lo que genera un enfoque más reactivo que colaborativo. La resistencia local sigue en aumento en mercados específicos de América, y para cerrar esta brecha de aceptación, se sugiere adoptar procesos de co-creación con las comunidades desde las primeras etapas de planificación.
Los datos corresponden a una actualización hasta el 10 de marzo de 2026. La evolución del sector de centros de datos parece inscribirse en una tendencia positiva, pero requiere abordar con seriedad tanto los desafíos logísticos como la aceptación social para seguir avanzando de manera sostenible.
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