La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) ha anticipado que la primera mitad de 2026 estará marcada por la cautela en un contexto económico incierto. Sin embargo, se muestra optimista y se mantiene firme en su demanda de eliminar los aranceles que afectan al sector automotriz, abogando junto a sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá por un libre comercio en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Rogelio Garza, presidente de la AMIA, ha expresado su confianza en que los tres países llegarán a un acuerdo, a pesar de las tensiones que podrían surgir en el proceso. Durante una reunión con medios de comunicación a finales de año, Garza subrayó la urgencia de eliminar los aranceles del 25% impuestos a las importaciones de acero y aluminio, los cuales han impactado negativamente en la competitividad del sector. “Vamos a pelear por recuperar ese libre comercio que ha sido esencial para nuestro crecimiento en los últimos 30 años”, comentó.
Otro de los puntos críticos mencionados por Garza es la incertidumbre alrededor de las reglas de origen. Aseguró que es vital para mantener la competitividad frente a otras regiones, especialmente Asia, donde países como China producen aproximadamente 31 millones de vehículos al año, casi el doble que en América del Norte. La AMIA reafirma que el T-MEC es fundamental no solo para la producción de vehículos ligeros, sino también para el encadenamiento productivo en la región.
La interdependencia de las industrias en México, Estados Unidos y Canadá es evidente. Garza mencionó que muchas piezas cruzan las fronteras varias veces, lo que resalta la importancia de un marco comercial ágil y funcional. Además, el apoyo entre las industrias automotrices de estos tres países es crucial, especialmente ante las recientes declaraciones del presidente estadounidense, quien ha insinuado la posibilidad de dejar expirar el tratado.
La AMIA reconoce el papel crucial que desempeña la industria automotriz en la economía mexicana, representando el 4.5% del producto interno bruto (PIB). En este sentido, los aranceles que afectan tanto a las exportaciones de vehículos de México a EE.UU. como a las importaciones de vehículos provenientes de otros países, son temas prioritarios para el próximo año.
Aunque la AMIA optó por no hacer pronósticos sobre la producción futura de la industria automotriz, es claro que la incertidumbre y la cautela seguirán dominando el panorama futuro. El tema de los aranceles y la revisión del T-MEC se posicionan como piezas clave en el desarrollo de un sector que ha sido un motor de crecimiento en el país durante las últimas décadas.
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