Un reciente estudio revela que los chimpancés pueden moderar su conducta antisocial en función de sus relaciones con otros individuos de su grupo. Este hallazgo proviene de un experimento realizado en el Santuario de Chimpancés de la Isla Ngamba, en Uganda, donde se observó a 26 primates de edades entre 16 y 39 años. La investigación, liderada por el psicólogo Oded Ritov de la Universidad de California en Berkeley, se centra en la influencia de la amistad en las decisiones de estos animales.
Durante el experimento, los chimpancés participaron en 138 situaciones que involucraban el robo de comida, específicamente piña, un alimento que les encanta. Los resultados mostraron que los primates eran significativamente menos propensos a quitar comida a sus amigos cercanos en comparación con individuos ajenos. En concreto, se registró un asombroso descenso en la frecuencia de robos: del 70% entre desconocidos al 61% cuando la víctima era un compañero cercano.
El estudio se fundamentó en 800 horas de observación, en las cuales los investigadores siguieron las interacciones sociales de los chimpancés. Este seguimiento minucioso les permitió identificar a un allegado cercano para cada sujeto, garantizando comparaciones equivalentes en términos de sexo y posición jerárquica. Durante el ensayo, un chimpancé “víctima” comía piña en una habitación, mientras que otro chimpancé en la sala colindante podía activar un mecanismo de cuerda para retirar la comida a su alcance.
Los chimpancés, al familiarizarse con el dispositivo de robo, actuaron de acuerdo a sus relaciones. Aquellos de mayor rango dentro del grupo enfrentaron menos incidentes de robo. Sin embargo, la amistad demostró ser un factor crítico, ya que la tendencia a robar disminuyó notablemente independientemente de la jerarquía social.
Además de observar el comportamiento de los chimpancés, los investigadores registraron las reacciones de las “víctimas”. Los primates que perdían comida a manos de amigos cercano mostraron un menor desagrado en comparación con las reacciones que tenían ante robos perpetrados por extraños. Este matiz sugiere que la experiencia de un robo entre primos vinculados emocionalmente podría no ser tan impactante como aquellos en los que no hay lazos de amistad.
Ritov subraya que este estudio es pionero en evidenciar cómo los chimpancés pueden regular sus impulsos en función de sus vínculos de amistad, algo que refleja tuendencias similares en interacciones humanas. En el desarrollo de relaciones sociales, es natural esperar comportamientos que respeten el bienestar de aquellos cercanos.
Sin embargo, los autores del estudio también enfatizan que sus hallazgos no sugieren que los chimpancés “perdonen” a sus amigos. Es posible que un primer robo entre amigos genere una respuesta emocional intensa, mientras que experiencias posteriores podrían hacer que los individuos ajusten sus expectativas sobre tales interacciones.
Este estudio excepcional, cuyo impacto promete abrir nuevas vías de investigación sobre la moralidad en el comportamiento animal, resalta que los chimpancés, al igual que los humanos, están sujetos a expectativas sociales basadas en la proximidad emocional. Esto proporciona un contexto valioso para comprender la esencia de las relaciones y sus influencias en la conducta y toma de decisiones en el reino animal.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


