Poco después de las siete de una tarde en abril de 2019, el entonces presidente López Obrador recibió en su hogar, no en Palacio Nacional, a un grupo de amigos en un ambiente relajado, vistiendo bata y pantuflas tras una sesión con su terapeuta. Este encuentro marcaría el inicio de uno de los capítulos más complicados en la diplomacia mexicana reciente.
En marzo, AMLO había causado revuelo al enviar cartas al rey Felipe VI y al papa Francisco, solicitando disculpas para los pueblos originarios de México por los agravios ocurridos hace 500 años. Esta decisión no solo desencadenó un notable estruendo diplomático con España, sino que también puso en evidencia una nueva forma de diplomacia que podría llevar a México a una posición desfavorable en el ámbito internacional.
Durante la reunión, AMLO compartió con sus invitados que había sido influenciado por su esposa, Beatriz Gutiérrez, quien fue responsable de la redacción de las misivas. Aunque el presidente asumió la responsabilidad de la crisis, la participación de su esposa no pasó desapercibida.
Desde entonces, las relaciones con España han continuado deteriorándose. La llegada de figuras como Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero a México complicó aún más la situación, ya que buscaban apoyar y lucrar con el conflicto entre AMLO y la monarquía española. Aunque se autodenominan de izquierda, estos actores políticos han encontrado formas de negociar con entidades de derecha.
La crisis no solo ha afectado bilateralmente a México y España; en el contexto español, Iglesias ha mantenido una relación tensa con el presidente Pedro Sánchez, quien se ha visto obligado a formar alianzas poco cómodas debido a la falta de mayoría en el Parlamento tras la elección.
Adicionalmente, Monedero participó en la precampaña de Adán Augusto López, etiquetándolo como la “tercera opción” dentro del círculo político mexicano, en un contexto donde figuras como Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard también buscaban encabezar la carrera hacia la presidencia.
Mientras tanto, con la solicitud de Beatriz Gutiérrez de obtener la nacionalidad española, surge una paradoja reflejada en la crítica situación de la diplomacia mexicana. Aunque se reconoce su derecho a gestionar su nacionalidad, se debe considerar el impacto que sus acciones han tenido en la relación bilateral.
El sexenio del presidente AMLO, en lugar de fortalecer la colaboración con Pedro Sánchez, ha dejado en el aire cuestiones sobre el futuro, especialmente con la posibilidad de que un nuevo liderazgo en España, como podría ser Alberto Núñez Feijóo, inicie una nueva etapa. Las relaciones de México con España, en este momento, se mantienen bajo un halo de incertidumbre y desafío.
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