En un contexto de creciente vigilancia y criminalidad en México, se ha revelado una trama que involucra a altos funcionarios, fuerzas de seguridad y organizaciones criminales. Las instrucciones, presuntamente dadas por Andrés Manuel López Obrador, entonces presidente del país, tendrían como objetivo investigar a Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad de Tabasco, en 2021.
Una investigación del colectivo Quinto Elemento Lab, que recurre a documentos de inteligencia militar filtrados por el grupo Guacamaya, plantea cuestiones inquietantes sobre el uso de recursos estatales en este ámbito. Un informe clasificado de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) detalla que la vigilancia fue orquestada a través de una carpeta de investigación que la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido) abrió, presuntamente bajo órdenes directas del Palacio Nacional. Un informante de la Secretaría de Marina, apodado “Popeye”, sería la fuente de esta información.
El documento destaca que la organización criminal “La Barredora”, vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación, había sido alertada sobre el monitoreo que estaban sufriendo. La investigación se centró no solo en Bermúdez, sino también en miembros destacados de “La Barredora” como Gustavo Elías de Dios Yedra y Carlos Tomás Díaz Rodríguez. Este espionaje implicó la intervención telefónica de distintos organismos de seguridad, reflejando una coordinación inusitada entre Sedena, Semar, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y la Fiscalía General de la República.
Uno de los agentes bajo escrutinio, Yedra, había estado en el foco desde 2019 por su involucramiento en actividades de huachicol, el robo de combustible. La información revela que trabajaba en conexión con miembros de la Marina en un comercio ilícito, siendo consciente de un teniente que ofrecía combustible robado en el puerto de Dos Bocas, a lo que se le había prometido protección para sus operaciones.
Trágicamente, poco después de estas revelaciones, Yedra y su colaborador Joncha fueron secuestrados y asesinados, un acto atribuido a luchas internas dentro de “La Barredora”. Además, se indica que Bermúdez había alertado a líderes de la organización sobre la presencia de vehículos estatales y de inteligencia naval, instándolos a tomar precauciones.
Este entramado de espionaje, que involucra a altas esferas del gobierno y la criminalidad organizada, refleja un panorama complejo y alarmante sobre la lucha contra el crimen en México, planteando preguntas sobre el uso de la inteligencia nacional y la seguridad en un entorno tan volátil. Las decisiones tomadas en este contexto pueden tener repercusiones duraderas en la estabilidad y la seguridad del país.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.

