En el panorama del cine contemporáneo, pocos directores han logrado captar la esencia de la vida con tanta profundidad como Hlynur Pálmason. Este talentoso cineasta islandés ha vuelto a cautivar al público español con su último filme, El amor que permanece, presentado en la sección Cannes Première y estrenado el 7 de agosto de 2025. Esta obra surge como una pieza más en su trayectoria marcada por obras destacadas como Un blanco, blanco día (2019) y Godland (2022).
Pálmason es conocido por su habilidad para desafiar las convenciones del cine, manifestando en su filmografía una conexión íntima con los paisajes de Islandia, a la vez que se aventuran en narrativas surrealistas. En Godland, estrenada en agosto de 2023, los espectadores se embarcaron en una odisea religiosa que explora la relación entre el ser humano y la Tierra, todo ello enmarcado en la inhóspita belleza de paisajes islandeses del siglo XIX. Con un enfoque visual distintivo, Pálmason presenta sus historias a través de un formato cuadrado 1.33:1, que encierra a los personajes en un espacio limitado, amplificado por el vasto entorno natural que los rodea.
En contraste, El amor que permanece aborda de manera contemporánea temas de deseo, especialmente desde una perspectiva femenina. La protagonista, una artista que lucha por cerrar un capítulo en su vida, navega a través de las complejidades de una separación. Esta película refleja no solo el desafío cotidiano de la vida en pareja, sino que también explora el impacto del contexto social y genético sobre las relaciones. Pálmason, fiel a su estilo, entrelaza elementos de la naturaleza y del arte; la artista del filme utiliza materiales como hierro oxidado, fusionando su obra con la esencia del entorno.
Los temas recurrentes en su cine, como el combate entre la naturaleza y el ser humano, emergen tanto en lo físico como en lo metafórico. Elementos visuales, como la inquietante presencia de un gallo simbolizando el hombre que se resiste a aceptar la pérdida, encuentran su lugar dentro de la narrativa. Sin embargo, lo que distingue a El amor que permanece es su enfoque en el humor negro y el surrealismo, características que hacen que el relato se torne a la vez atractivo y provocador.
La película deslumbra con imágenes impactantes, como la contemplativa escena de un hombre observando a una mujer, que combina una paz melancólica con una pulsión sexual, evocando una amplia gama de emociones. La obra se acompaña de una inusual banda sonora de piano con matices jazzísticos que complementa la exploración de la desesperanza en el amor.
A través de los interludios de la vida cotidiana, la creación artística y la interacción humana, Hlynur Pálmason continúa estableciendo su singularidad en el mundo del cine. El amor que permanece no solo es un reflejo sobre la separación y el deseo, sino una invitación a reflexionar sobre la vida misma, logrando un equilibrio entre la tragedia y la comedia. Con una duración de 109 minutos, esta película se perfila como una experiencia cinematográfica que, aunque se enmarca en el desamor, ofrece también un resquicio de frescura y originalidad en cada fotograma.
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