Analistas de diversas instituciones financieras han ajustado a la baja sus proyecciones de inflación para México al cierre de 2026, tras la sorprendente moderación en los precios al consumidor observada durante junio. Este fenómeno ha llevado a organizaciones como Banorte a reducir su estimación para la inflación general de 4.4% a 4.0%, mientras que también revisó a la baja su pronóstico para el índice subyacente, de 4.6% a 4.0%.
Por su parte, Invex hizo una revisión similar, ajustando su estimación de inflación general a 4.0% desde 4.2%, aunque su proyección sobre la inflación subyacente se mantuvo estable en 4.0%. Este cambio en las previsiones se produce tras la publicación de cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística, que revelaron una desaceleración del índice general de precios por tercer mes consecutivo, alcanzando un 3.37% interanual en junio, el nivel más bajo en más de cinco años. Esta cifra resultó inferior al 3.52% que esperaba el mercado, indicando que algunas presiones inflacionarias, especialmente en productos más volátiles, están cediendo más rápidamente de lo anticipado.
A pesar de esta disminución, la inflación subyacente también mostró un descenso, situándose en 4.03%, su menor nivel desde abril de 2025. Sin embargo, sigue superando el límite superior del rango objetivo del Banco de México, que se establece en un 3% más menos un punto porcentual.
En contraste, Banamex ha mantenido sus estimaciones para la inflación general y subyacente en 4.3% al cierre de 2026. Sin embargo, la entidad advirtió que las recientes lecturas de inflación en el sector agropecuario podrían introducir un sesgo a la baja en sus proyecciones.
Aunque las previsiones de los analistas han sido ajustadas a la baja, estas siguen siendo superiores a las estimaciones del Banco de México, que prevé una inflación general y subyacente del 3.5% a fin de año. Esta diferencia en las proyecciones refleja el clima de incertidumbre que rodea a la economía mexicana en este momento.
El cambio en las estimaciones de inflación no ha alterado la visión del mercado respecto a la política monetaria del banco central. En junio, el Banco de México optó por mantener la tasa clave en 6.50% y sugirió que sería adecuado conservarla en ese nivel durante un tiempo. Finamex anticipa que esta tasa se mantendrá sin cambios hasta finales de 2026 y a lo largo de 2027. Tanto Monex como Ve por Más se alinean en esa previsión, indicando que no anticipan ajustes al referencial al menos hasta mediados de 2027.
Este panorama económico refleja tanto desafíos como oportunidades para el país, donde las decisiones de política monetaria y los ajustes en la inflación son elementos cruciales para la estabilidad y el crecimiento a largo plazo.
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