Como un acto de rechazo a la guerra entre Ucrania y Rusia, el gobierno de Finlandia analiza cómo limitar a los turistas rusos que diariamente viajan a Imatra y Lappeenranta, sus principales ciudades, donde son recibidos con el himno de Ucrania.
Ubicada a apenas diez kilómetros de la frontera, Imatra muestra su solidaridad con el pueblo ucraniano poniendo por megafonía todos los días el himno de este país durante la apertura de la presa de Imatrankoski, su principal atracción turística, un espectáculo al que acuden miles de rusos todos los veranos.
No muy lejos, en Lappeenranta -a unos 20 kilómetros del paso fronterizo de Nuijamaa- suena todas las tardes a las 19:30 horas el himno de Ucrania desde el teatro municipal, mientras en el ayuntamiento de la ciudad ondea la bandera ucraniana.
“Es nuestra forma de mostrar nuestro apoyo y simpatía por Ucrania y los ucranianos. Creo que escuchar el himno nacional crea un sentimiento de solidaridad que conmueve y une tanto a los ucranianos que viven aquí como a los demás ciudadanos de Lappeenranta”, explica en un comunicado el alcalde de la ciudad, Kimmo Jarva.
Ambas ciudades, donde se repetirá este gesto simbólico hasta finales de agosto, figuran entre los destinos preferidos de los rusos que llegan a Finlandia para hacer turismo o ir de compras, gracias a su proximidad a San Petersburgo.
Según cifras oficiales, alrededor de 230,000 ciudadanos rusos cruzaron la frontera con Finlandia en el mes de julio, después de que Rusia retirase las restricciones de viaje a Europa para sus ciudadanos.
Aunque el volumen de viajeros es todavía muy inferior al que había antes de la pandemia de covid, la guerra de Ucrania ha encendido un amplio debate en el país nórdico sobre la posibilidad de incluir en las sanciones a los turistas rusos y restringir o incluso suspender la concesión de visados.
Por un lado, hay quienes defienden que los ciudadanos rusos no son culpables de la guerra en Ucrania lanzada por el Kremlin y, por lo tanto, no deberían sufrir represalias, especialmente quienes son contrarios al conflicto.
Pero también hay quien opina que no es ético permitir que los turistas rusos vengan a Finlandia de vacaciones o de compras, como si no ocurriera nada, mientras el ejército ruso recrudece su ofensiva en el este de Ucrania.
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