En un panorama político cargado de tensiones, Guerrero se ha convertido en el epicentro del debate por la candidatura de Morena hacia las elecciones de 2027. La lideresa del partido, Luisa María Alcalde, ha dejado claro que la creación de más de 75 mil comités seccionales en todo el país es fundamental para los aspirantes que deseen postularse. Su mensaje resuena con fuerza en un estado donde la familia Salgado ha dominado, aunque la regla antinepotismo de Morena impide su continuidad en el poder.
Alcalde enfatizó la importancia de “trabajar abajo, en el territorio”, lo que significa interactuar directamente con la comunidad para fortalecer la estructura del partido. Esta estrategia sugiere un movimiento hacia una mayor participación grassroots, donde el compromiso con la base puede definir el futuro del partido.
En un giro significativo, Alcalde anunció la extensión del mandato de las 32 dirigencias estatales de Morena hasta 2027, en lugar de finalizar en 2025 como se había pactado previamente. Este cambio sugiere una consolidación de su influencia, dejando claro que la responsabilidad final en cuestiones de candidatura recaerá sobre ella y no en Andy López Beltrán, quien ha estado en el cargo de Secretario de Organización.
Bajo su liderazgo, se ha logrado un avance notable en la meta de afiliación del partido, alcanzando casi 10 millones de nuevos miembros, a pesar de la escasa participación de López Beltrán en el lanzamiento de los nuevos comités. Este hecho resuena como una ironía, considerando que es una de sus principales funciones.
Mientras tanto, con las 17 candidaturas de Morena a la gubernatura en juego, el partido comienza a orientarse hacia Claudia Sheinbaum, a medida que las lealtades dentro del partido se multiplican. Cada vez es más evidente que existen menos compromisos con el actual presidente, Andrés Manuel López Obrador, dentro de las filas morenistas. Esto se nota especialmente entre figuras clave como Adán Augusto López y Ricardo Monreal, quienes, a pesar de sus intentos de mantener el control, se ven opacados por Alcalde, quien también será parte vital de la bancada morenista en el Senado.
El estado de Guerrero, por ende, no solo se erige como un campo de batalla para las aspiraciones políticas de 2027, sino que también actúa como un espejo de las dinámicas internas complejas de Morena. La pregunta que queda es cómo se verá beneficiado o afectado el partido en medio de estos cambios y rivalidades, a medida que el escenario político continúe evolucionando de cara a las futuras elecciones.
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