Los letreros de “¡Nos vamos!” y “¡Cerramos!” se han convertido en una desgarradora despedida para Anforama, una emblemática empresa mexicana que durante décadas fue sinónimo de calidad en artículos para cocina y hogar. Fundada a principios de los años 50 en la Ciudad de México como una pequeña cristalería, Anforama creció hasta transformarse en un referente en los hogares mexicanos, ofreciendo desde vajillas hasta ollas y cubiertos.
La cadena contaba con 32 sucursales en la capital y seis en el Bajío, todas actualmente inmersas en un proceso de liquidación que comenzó el 18 de agosto. Las tiendas están ofreciendo descuentos de hasta el 40% junto con la venta de mobiliario, mientras que se espera que este proceso finalice el 31 de agosto. Sin embargo, a pesar del contundente cierre de sus establecimientos, la empresa aún no ha emitido ningún comunicado oficial que confirme su quiebra o cierre definitivo.
La historia de Anforama es un testimonio de crecimiento y adaptabilidad. Su primera tienda, ubicada cerca del Mercado de San Juan, comenzó fabricando principalmente cristalería y rápidamente se expandió por la ciudad, abriendo sucursales en lugares icónicos como la calle Hidalgo y La Lagunilla. En la década de 1960, la apertura de la sucursal de Palma en el Centro Histórico la posicionó como la casa matriz, ofreciendo un impresionante inventario de más de 130 modelos de vajillas y cerca de 5,000 artículos especializados.
La vez que se aventuró más allá de la Ciudad de México fue en los años 90, llegando a Querétaro y Guanajuato, y creciendo exponencialmente en la zona metropolitana y el Bajío. Sin embargo, hoy enfrenta un difícil escenario. Aunque no existe un comunicado oficial sobre las razones del cierre, se ha mencionado que la reducción en las ventas y los altos costos de renta podrían estar detrás de esta difícil decisión.
Este cierre se produce en un entorno donde los consumidores disponen de cada vez más alternativas para adquirir artículos para el hogar, incluidos supermercados, tiendas departamentales y la competencia creciente de canales digitales. Estas dinámicas han cambiado la manera en que los clientes comparan precios y productos, obligando a las empresas a adaptarse rápidamente.
Más allá de las cifras y las liquidaciones, el cierre de Anforama representa el adiós a una tradición que marcó la vida cotidiana de muchas familias en México. Con su legado en riesgo de desvanecerse, queda a la espera de un futuro incierto en el competitivo mercado actual.
Actualización hasta 2026-08-22 19:12:00.
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