El regreso a clases puede ser un momento de gran alegría para muchos estudiantes. La oportunidad de reencontrarse con amigos y estrenar útiles y uniformes suele ser muy esperada. Sin embargo, en los últimos años, se ha documentado un fenómeno preocupante: muchos alumnos de educación básica sufren de ‘estrés post vacaciones’ tras el regreso de las vacaciones de verano.
Las vacaciones ofrecen a los estudiantes un respiro de la rutina diaria. Para aquellos que enfrentan situaciones difíciles en la escuela, como el acoso, este tiempo es fundamental para alejarse de entornos tóxicos. Pasar semanas en casa les permite recuperarse de las preocupaciones relacionadas con burlas, golpes y agresiones verbales.
Es crucial que padres y educadores estén atentos a los síntomas del acoso escolar, ya que estos pueden pasar desapercibidos. En los días previos al regreso a clases, es aconsejable estar alerta a manifestaciones como:
- Dolor punzante en el estómago
- Dolor de cabeza
- Insomnio
- Cambios inexplicables de ánimo
- Aislamiento social
- Comportamientos hostiles
El acoso escolar se define como un comportamiento prolongado de abuso y maltrato, llevado a cabo de manera sistemática y repetitiva por uno o más alumnos. Las víctimas son vulneradas por el abuso de poder dentro del entorno escolar, manifestándose de varias maneras:
Acoso verbal: Incluye burlas, insultos y provocaciones que buscan humillar o intimidar a la víctima.
Acoso social: Aislar a un alumno, ignorarlo o difundir rumores dañinos sobre su persona.
Acoso físico: Se refiere a agresiones físicas que causan daño a la víctima, como golpes o daños a sus pertenencias.
Para prevenir y contrarrestar el acoso, es necesario que los padres fomenten un ambiente en casa donde los niños se sientan cómodos al compartir sus experiencias. Escuchar de manera empática, sin juzgar, es fundamental. También es vital mantener una comunicación abierta con los educadores y supervisar la interacción social de los niños para así detectar cualquier señal de alerta a tiempo.
En muchas escuelas de nivel básico, especialmente en la Ciudad de México y áreas metropolitanas, existen redes de apoyo diseñadas para prevenir y erradicar el acoso escolar. Estos entornos deben ofrecer asistencia psicológica tanto a los alumnos como a sus familias. En caso de necesitar más información o ayuda, se recomienda visitar portales dedicados a la prevención de la violencia en menores, donde se puede encontrar un amplio rango de recursos, incluyendo asesoramiento legal y psicológico gratuito.
Es esencial que tanto la comunidad escolar como los padres se unan en este esfuerzo para garantizar un entorno seguro y saludable para todos los estudiantes. Prevenir el acoso escolar no solo beneficia a los menores en riesgo, sino que también crea un ambiente más positivo y enriquecedor para todos.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


