Cuba enfrenta una crisis sin precedentes debido a los constantes cortes de energía que acentúan las dificultades económicas y sociales de la isla. Desde enero de 2026, el país ha estado bajo un estricto bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, lo que ha exacerbado la situación. Tal efecto es tan profundo que incluso ha afectado la fabricación de un elemento central en la liturgia católica: las hostias.
En la capital, La Habana, el monasterio de Santa Teresa y San José, hogar de las carmelitas descalzas, se encarga de producir las hostias para todo el país. Pero el drama se despliega a medida que los cortes de electricidad, que a menudo alcanzan hasta 24 horas al día, han reducido drásticamente la producción. Esta limitación ha llevado a los sacerdotes a racionar las hostias destinadas a simbolizar el cuerpo de Jesucristo durante las misas.
El sacerdote dominicano George Payano, quien se encontraba oficiando una misa, destacó que este racionamiento es una medida que afecta a todos los creyentes. “Estamos todos al mismo nivel”, afirmó, al tiempo que lamentaba la situación que obliga a las hermanas a ajustar la entrega de las hostias para que alcancen para todos.
Las carmelitas, responsables de este rito religioso, requieren tiempo y energía para operar la maquinaria necesaria en su producción. “Dos horas de corriente son muy limitadas”, comentó Payano, aportando su perspectiva ante la inminente escasez de este recurso fundamental para la celebración eucarística.
La congregación religiosa ha alertado a sacerdotes y obispos sobre la necesidad de racionar el suministro, debido a la reducción drástica en la producción. Las tensiones y la frustración se sienten no solo dentro del ámbito religioso, sino también en el corazón de la comunidad, que intenta mantener su fe a pesar de las adversidades.
Los fieles, agrupados en torno a la capilla del convento, expresaron su pesar ante esta situación. Mariela Shuman, una jubilada de 70 años, compartió su preocupación: “Usted sabe que el que no tiene la comunión lo hace espiritual, esperemos que no lleguemos a eso”. La falta de hostias no solo es un aspecto religioso, sino que se ha convertido en un símbolo del sufrimiento y la resiliencia del pueblo cubano.
El contexto no es favorable; además del bloqueo petrolero, Estados Unidos ha implementado una serie de sanciones económicas que han agudizado la crisis que enfrenta la isla. Desde hace años, Cuba vive una situación económica, social y energética crítica, que la hace vulnerable y dependiente de estrategias de sobrevivencia ante un panorama cada vez más adverso.
El futuro es incierto, y la comunidad católica, al igual que la mayor parte de los cubanos, sigue aferrándose a la esperanza, mientras enfrenta desafíos que parecen no tener fin. La historia de las hostias y su producción es más que un relato de fe; es un reflejo de la lucha constante de un pueblo que se aferra a sus creencias en medio de tiempos difíciles.
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