El Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (Cemos), una asociación civil creada en 1983 por Arnoldo Martínez Verdugo, atraviesa por un periodo crítico que amenaza su continuidad. Este centro, que preserva documentos y materiales fundamentales de la izquierda mexicana, se enfrenta a una crisis económica profunda y carece de recursos. Gerardo de la Fuente Lora, director del Cemos, ha expresado su preocupación al afirmar que actualmente “no tenemos prácticamente ningún recurso”.
El legado del Cemos es invaluable, ya que atesora documentos históricos de la izquierda mexicana desde 1927 hasta 1994, incluidos periódicos, fotografías y más de mil carteles diseñados por renombrados artistas. Jaime Ortega, director de la revista Memoria, orgullo del centro, señala que su labor ha sido fundamental para la preservación y difusión de la historia de las izquierdas en México.
La existencia del Cemos depende mayormente de las donaciones de antiguos militantes y simpatizantes, aunque su situación ha sido precaria por años. Carlos Payán Velver, quien tuvo un papel crucial como director durante mucho tiempo, incluso sostenía al centro de su propio bolsillo en momentos de crisis. Aunque ha habido apoyo ocasional de instituciones, incluyendo compras de suscripciones por el Senado, actualmente se encuentra en una situación aún más crítica.
La revista Memoria, a pesar de su relevancia, ha visto sus costos aumentar significativamente. Después de la pandemia, imprimir y distribuir la revista se ha vuelto insostenible. El centro se ha visto obligado a digitalizar sus contenidos para adaptarse a las nuevas realidades económicas. De la Fuente menciona que, aunque lograron financiación en el pasado a través de propuestas a diversas convocatorias, en el presente no han conseguido apoyo alguno.
En cuanto a sus necesidades financieras, el Cemos opera de manera austera, dependiente del trabajo voluntario de sus miembros. En su acta constitutiva se establece que, si no logran continuar, el acervo histórico debe ser donado a una institución pública. A pesar de operar en condiciones mínimas y con esfuerzos sustanciales, el Cemos solo acepta citas para consultar sus documentos, lo que limita el acceso a su valioso patrimonio.
Sin embargo, el Cemos no se rinde ante la adversidad. Tienen varios proyectos a la vista, incluyendo una exposición de carteles en colaboración con la comisión editorial del Senado y un libro sobre Wenceslao Roces, conocido traductor de El Capital, en conjunto con la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. También han comenzado a editar las obras de Enrique Semo, miembro del consejo directivo del Cemos, en colaboración con la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
El prestigio del Cemos trasciende fronteras, atrayendo a investigadores internacionales en busca de material valioso para sus estudios. Quienes deseen contribuir a su sostenimiento pueden realizar depósitos a su cuenta bancaria, lo que representa una oportunidad de apoyar la preservación de una parte crucial de la historia de México.
La situación del Cemos, aunque crítica a partir de la información disponible hasta el 26 de agosto de 2025, resalta la importancia de la preservación histórica y la necesidad de apoyo para continuar su labor esencial.
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