El artículo “Embriones que aprenden dentro del huevo”, aborda una investigación que revela cómo los huevos de pollo podrían etiquetarse con etiquetas de advertencia. La razón de esto, es que los embriones de pollo son bastante inteligentes y en un ambiente oscuro pueden aprender de los ruidos producidos fuera del huevo. Asimismo, según los científicos, los polluelos que nacen de huevos sometidos a ciertos sonidos pueden desarrollar una capacidad cognitiva superior a los que nacen sin estímulos.
Por otro lado, el estudio ha levantado preocupaciones con respecto al bienestar animal y ha renovado la antigua discusión sobre la práctica avícola. Joan Costa, economista y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, ha afirmado que “las granjas de pollos son espacios cerrados sin luz, y, en consecuencia, los pollitos no tienen la capacidad de ver. Por ello, los pollos criados en granjas no podrían desarrollar la habilidad mental que los pollos callejeros tienen.”
Por último, el estudio sugiere que se podría utilizar la tecnología de sonido para mejorar la capacidad mental y cognitiva de los animales de granjas. En este sentido, los agricultores podrían alternar los sonidos habituales de la granja con música, cuentos o ruidos de la naturaleza para estimular el cerebro de las aves y mejorar su bienestar. Sin embargo, los defensores de los derechos de los animales señalan que esto es sólo una solución temporal y que en última instancia, lo mejor para los animales de granja es su liberación y la abolición del consumo de carne.
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