El reciente escenario geopolítico en Oriente Medio ha cobrado nuevas dimensiones a medida que Arabia Saudí reafirma su postura sobre la seguridad nacional y la soberanía de su territorio. En el contexto de la cumbre de los BRICS celebrada en Nueva Delhi el 13 de septiembre de 2026, el ministro de Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, destacó con firmeza que “la seguridad nacional y la integridad territorial saudíes son intocables”. Esta declaración se produce en medio de tensiones crecientes con los rebeldes hutíes de Yemen y en el marco de las dinámicas conflictivas entre Estados Unidos e Irán.
Bin Farhan subrayó que los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) no tolerarán ataques contra sus territorios, infraestructuras o intereses estratégicos, independientemente de las alegaciones que puedan justificarlos. La declaración del canciller saudí marca un claro mensaje: Riad está decidido a defender lo que considera vital para su estabilidad.
A pesar de su papel activo en los encuentros del bloque, Arabia Saudí aún no ha formalizado su adhesión a los BRICS desde la invitación recibida en 2024. La emisión de su declaración en Nueva Delhi revela la ambigua pero significativa posición de Riad ante este grupo de naciones emergentes.
La violencia de los hutíes ha escalado, con ataques recientes que han generado alarma en la región. El canciller saudí advirtió que la confrontación sostenida en Oriente Medio no proporcionará soluciones duraderas y abogó por esfuerzos hacia la reducción de tensiones y la promoción de iniciativas políticas y diplomáticas.
La estabilidad de la región, según bin Farhan, está íntimamente relacionada con el respeto a la soberanía de los Estados y con la resolución pacífica de disputas. La seguridad del Golfo, añadió, tiene implicaciones globales, dado su impacto en la economía mundial. El canciller destacó la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, enfatizando que cualquier alteración en esas rutas marítimas podría tener repercusiones en los mercados globales y la economía internacional, dado que antes de los conflictos, cerca del 20 % del crudo mundial transitaba por allí.
También se mencionó el estrecho de Bab al Mandeb, que ha cobrado importancia para las exportaciones saudíes. Los ataques de los hutíes contra barcos vinculados a Riad han aumentado la vulnerabilidad en esta vía marítima crucial.
La cumbre de los BRICS concluyó con una declaración unánime que instó a la máxima contención en Oriente Medio y llamó a evitar medidas que agraven la crisis. Este consenso global subraya la urgencia de la situación en la región.
En el contexto actual, la postura de Arabia Saudí y la cooperación con asociaciones como los BRICS revelan un intento de equilibrar la seguridad interna y la influencia geopolítica. La atención internacional seguirá centrada en cómo se desarrollan los acontecimientos, tanto en términos de seguridad como en la posibilidad de nuevas iniciativas diplomáticas.
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