La relación comercial entre México y China se encuentra en una encrucijada crítica. Recientemente, el Ministerio de Comercio de China argumentó que los aranceles impuestos por México son “barreras al comercio y la inversión”. Pekín ha estimado que sus exportaciones a México han sufrido pérdidas de aproximadamente 9,400 millones de dólares en sectores clave como el mecánico y el eléctrico. Además, el gigante asiático no ha dudado en amenazar con contramedidas que afectarían directamente las exportaciones mexicanas hacia su mercado.
Las estadísticas del primer mes de 2025 no han mostrado signos de que estas tarifas estén funcionando como se esperaba. Las importaciones desde China durante enero alcanzaron aproximadamente 11,400 millones de dólares, una cifra prácticamente idéntica a la del año anterior. De hecho, el déficit comercial de México con China rompió récords en 2025, alcanzando los 123,053 millones de dólares, lo que implica un desequilibrio alarmante: por cada peso que México vende a China, compra trece.
Un factor que complica aún más la situación es que muchas de las importaciones realizadas en enero ya estaban pagadas en 2024. Además, tanto importadores mexicanos como exportadores chinos han optado por absorber parte del aumento de costos para no perder competitividad en el mercado. Esta situación es más preocupante en sectores esenciales; por ejemplo, el 41% del calzado importado en 2024 era de origen chino, mientras que en juguetes la dependencia llegó al 61.5%. En textiles, electrodomésticos y acero, la historia es muy similar.
Si bien los aranceles pueden funcionar en sectores donde existen alternativas viables, como en el textil-confección, la realidad es que la capacidad de la industria mexicana aún está lejos de satisfacer la demanda. En el caso del acero, hay productos nacionales que podrían sustituir a los importados, pero muchos sectores, como el de los juguetes, carecen de una red proveedora sólida en el país. Es importante señalar que China ha manifestado su intención de llevar el tema a la Organización Mundial del Comercio (OMC) si considera que los aranceles mexicanos infringen las reglas del comercio multilateral.
A esto se suma el problema del contrabando. De acuerdo con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), un alarmante 40% del mercado textil y el 35% del mercado del calzado están marcados por una subvaluación o por el uso de documentación falsa. Solo en 2024, las importaciones formales de textil-confección superaron los 12,000 millones de dólares, lo que implica que miles de millones de dólares escapan al fisco mexicano, además de los precursores del fentanilo que llegan de China a laboratorios clandestinos en México.
El papel de México en esta crisis es innegable; es imperativo que ordene sus aduanas para mitigar el contrabando y mejorar la situación. Sin embargo, es cuestionable que China se presente como una víctima cuando sigue enviando contenedores de productos nocivos y drogas que alimentan la creciente crisis de salud pública en América del Norte.
Si la situación no se maneja de manera efectiva, México podría verse forzado a imponer más aranceles para satisfacer la presión estadounidense. Mientras tanto, China seguirá amenazando con sus represalias, las importaciones no disminuirán y el contrabando continuará siendo un embrollo difícil de resolver. La falta de acción conjunta en este frente por parte de México, Estados Unidos y China podría hacer que la situación se torne aún más compleja en un futuro cercano.
Gracias por leer Columna Digital, puedes seguirnos en Facebook, Twitter, Instagram o visitar nuestra página oficial. No olvides comentar sobre este articulo directamente en la parte inferior de esta página, tu comentario es muy importante para nuestra área de redacción y nuestros lectores.


