Los recientes anuncios del presidente estadounidense Donald Trump han generado un nuevo capítulo en las dinámicas comerciales entre Estados Unidos y sus vecinos. En respuesta a un fallo de la Corte Suprema que limitó la autoridad del Ejecutivo para imponer aranceles bajo la Ley de Poderes Económicos en Caso de Emergencia Internacional (IEEPA), Trump ha decidido aplicar un arancel global temporal del 10% bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Esta decisión se produce tras la anulación, por parte de la Corte Suprema, de varias tarifas clave que habían sido implementadas anteriormente, impactando directamente la política arancelaria del presidente. Esta nueva medida, aunque temporal, se establece con el objetivo de atender un desequilibrio en la balanza de pagos y podría mantenerse por un periodo máximo de 150 días.
El Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce) ha advertido que, en este contexto, es probable que el gobierno estadounidense también active investigaciones bajo la Sección 301 de la misma ley. Este mecanismo permite la imposición de aranceles específicos por país, basados en prácticas comerciales que se consideren discriminatorias respecto a los intereses estadounidenses. A diferencia de la Sección 122, esta vía requiere investigaciones formales y puede resultar en medidas de mayor permanencia y efectividad.
Uno de los aspectos cruciales a considerar es que la nueva medida de arancel podría afectar directamente a México, Canadá y otros países. El Comce ha iniciado un seguimiento detallado sobre la implementación de esta tarifa, especialmente en relación con los bienes que cumplan con las reglas de origen estipuladas en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
La agrupación ha subrayado que el cumplimiento total de los compromisos del T-MEC no solo fortalece la competitividad regional, sino que también favorece la prosperidad compartida de Norteamérica, reduciendo así la incertidumbre que puede influir en las decisiones de inversión y en la estabilidad de las cadenas de suministro.
Esta situación plantea un horizonte de incertidumbre para las relaciones comerciales de la región, y el Comce se compromete a evaluar constantemente el alcance de estas nuevas políticas, con la intención de emitir recomendaciones oportunas a la comunidad exportadora mexicana conforme se definan los lineamientos oficiales.
Con la política arancelaria de Trump en constante evolución, el panorama comercial en América del Norte sigue siendo un tema de gran relevancia, lo que resalta la necesidad de mantener un monitoreo cercano a estas medidas y su impacto en la economía regional.
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