La danza y la música se unen en una propuesta innovadora que se presentará desde el 22 de mayo en el teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes (Cenart). El programa, titulado El tango perpetuo del diablo, es una creación de la compañía ArTaller, que reúne diversas coreografías e invita al público a explorar el tango bajo una nueva luz.
Este espectáculo culmina con una pieza que lleva el mismo nombre, inspirada en una composición del célebre compositor contemporáneo John Cage. Contrario a la noción de que la provocación es un grito, en esta puesta en escena, se convierte en una caricia que envuelve a los espectadores. Ocho bailarines danzan sobre el escenario, donde el tango se transforma en un territorio de exploración que revisita su historia y se libera de sus convenciones tradicionales, proyectándose hacia un horizonte más inclusivo y diverso.
María O’Reilly, directora y fundadora del colectivo ArTaller, revela que su amor por el tango la llevó a manifestar esta pasión en una obra. En una conversación, O’Reilly comparte que asistir a milongas tres veces por semana fue crucial para despertar en ella una sensibilidad única hacia este género. Esa conexión intensa la llevó a fusionar movimientos y estilos que trascienden, combinando el tango con elementos de teatro y cabaret, y creando un relato en constante cambio que se enriquece con cada intérprete.
Con una formación en ballet clásico, O’Reilly añade que el tango representa un flujo constante y una búsqueda de la esencia propia. Esta visión está presente en todo el espectáculo, especialmente en la coreografía final, que canaliza la energía de una composición de John Cage, inspirada en una pieza satírica de Erik Satie. El tango, que en 1914 escandalizó a un arzobispo, encuentra en Satie una respuesta irónica: “el diablo se refresca en la danza del tango”.
A través de esta obra, se realiza una crítica a los estigmas que han afectado la historia del tango, evitando caer en la parodia. En lugar de ello, O’Reilly crea una fusión estilística de gran precisión. En El Choclo, por ejemplo, se combinan elementos del ballet neoclásico con zapatillas de punta, mientras que en Libertango, los bailarines se convierten en individuos empoderados que desafían las normas establecidas al moverse sin necesidad de parejas tradicionales.
El repertorio también incluye evocadoras piezas como Encadenados, Ojos negros, Qué te pedí y Nostalgias, trazando un mapa emocional donde conviven lo clásico y lo rebelde. Desde su debut con Tangueros en 2017, ArTaller ha apostado por un tango que refleja la realidad contemporánea de la Ciudad de México, desafiando las narrativas tradicionales y aprovechando la energía de cada encuentro.
El elenco no solo aporta habilidad técnica, sino que también comunica historia, dolor y resistencia. Las tres mujeres que encabezan la obra buscan expresar su esencia, enfrentándose a su identidad y entorno a través del lenguaje de la danza. La producción también celebra el tango queer, rompiendo con los roles tradicionales y ofreciendo una inclusión que trasciende las palabras.
El impacto de un proceso colaborativo ha sido esencial para la creación de esta obra, incorporando contribuciones de artistas como Irina Marcano, Leonardo D’Aquila, Carlos Blanco y Reinaldo Flores. Según O’Reilly, “siempre estamos en busca de conexiones, encontrando y evolucionando.” Esta danza perpetua es, además, una metáfora de la vida misma, un espacio donde cada bailarín puede ser intenso y libre.
Las funciones de El tango perpetuo del diablo se llevarán a cabo del 22 al 24 de mayo a las 19 horas, y el 25 a las 18 horas en Cenart. El costo de los boletos es de 150 pesos, ofreciendo una experiencia que promete ser tanto memorable como provocativa.
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