El acceso y la inclusión en los espacios culturales son cuestiones fundamentales que van más allá de la mera accesibilidad física. Para quienes pertenecen a la comunidad con trastorno del espectro autista (TEA) y otras neurodivergencias, las barreras más desafiantes son a menudo esas normas invisibles que rigen el comportamiento en lugares como los museos. Restringir ruidos, tocar las obras, cruzar líneas o incluso masticar chicle puede convertir una experiencia artística en un entorno rígido y poco acogedor.
Frente a esta realidad, surge Espectro, un programa cultural innovador impulsado por la empresa de representación artística Banana Contemporary y la organización civil sin fines de lucro OTEA. Su misión es utilizar el arte contemporáneo como un medio para fomentar un diálogo equitativo entre personas neurotípicas y neurodivergentes. La segunda edición del programa, centrada en la exposición Resonancias, se presenta bajo la curaduría del artista xalapeño Gustavo García Murrieta, desde el 4 de junio hasta el 30 de julio de 2026, en la Galería Málaga, ubicada en la colonia Insurgentes Mixcoac de la Ciudad de México.
Mónica Martínez, directora de Banana Contemporary y creadora de Espectro, describe el propósito del programa: “Buscamos que sean espacios donde todos nos podamos sentir cómodos”. La invitación es clara: los visitantes pueden entrar, experimentar y disfrutar del arte sin miedo a tocar o cruzar límites. Esta flexibilidad transforma la visita en una experiencia inclusiva y accesible.
Una particularidad de Espectro es su enfoque en la sensibilización de artistas neurotípicos. Esta edición se centra en la comprensión del TEA de tercer nivel, el más severo, a través de la historia de Yurens, un joven artista que inspira el programa. Los creadores expandieron sus lenguajes artísticos, como la pintura, el arte textil, sonoro, el video experimental y la tecnología con inteligencia artificial, para conectar desde una sensibilidad compartida. Esta interacción ha permitido que los artistas se liberen del lenguaje verbal, comunicándose a través de gestos y materiales, lo que ha enriquecido la experiencia creativa.
El impacto de Espectro va más allá del ámbito artístico. La primera edición del programa logró conectar a familias vulnerables con recursos y apoyo vitales. Un caso notable fue el de una madre que, tras recibir un diagnóstico de autismo tardío para su hijo de 27 años, se encontró con la campaña de Espectro en el sistema de transporte público. Al asistir a la exposición, pudo establecer lazos con terapeutas de OTEA, lo que transformó su vida. Para 2026, la iniciativa ha decidido ampliar su presencia publicitaria en diversas zonas de la Ciudad de México, aumentando su alcance.
La importancia de Espectro no solo radica en la exhibición de arte sino en su potencial de generar conexiones significativas entre la comunidad, creando un sentido de pertenencia inclusivo y accesible. Con horarios de lunes a viernes de 11:00 a 18:00 horas, y sábados de 10:00 a 15:00 horas, la Galería Málaga invita a todos a experimentar el arte sin restricciones y a ser parte de esta transformación cultural.
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