La situación en torno a la participación de Sudáfrica en la próxima Bienal de Venecia se ha tornado crítica, luego de que el Ministerio de Deportes, Artes y Cultura, gobernado por el ministro Gayton McKenzie, decidiera cancelar el pabellón del país, solo días antes de la fecha límite para presentar proyectos. La artista Gabrielle Goliath y la curadora Ingrid Masondo han apelado al presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, para que intervenga en este conflicto que podría silenciar una importante manifestación artística.
El proyecto que ha generado controversia es “Elegy”, una obra en video en tres partes que ha sido un pilar del trabajo de Goliath desde 2015. Descrito como un lamento ritual, “Elegy” busca honrar a las mujeres y personas no conformes de género en Sudáfrica que han padecido violencia sexual y de género. Durante la actuación, siete cantantes entrenadas operísticamente sostienen una nota B durante una hora, una experiencia sonora y emotiva que busca conmover y despertar conciencia sobre una crisis nacional the femicidio.
La selección del trabajo por un panel independiente fue recibida con entusiasmo en el ámbito artístico, destacando la necesidad de abordar el “desastre nacional” del femicidio. Sin embargo, el proyecto incluía una sección relacionada con la violencia contra mujeres en Gaza, que fue el punto focal de la objeción del ministro. En su carta del 22 de diciembre, McKenzie alegó que esta parte del proyecto era “altamente divisiva” y no debía estar presente en la exhibición.
Pese a un esfuerzo de las artistas por dialogar y modificar el proyecto, el Ministerio de Deportes, Artes y Cultura decidió terminar el contrato con el comité organizador antes de que las discusiones pudieran avanzar. Para Goliath, esta decisión representa una violación a los derechos de los artistas y una censura que no debería ser dictada por un ministro.
Mientras tanto, el portavoz del presidente Ramaphosa ha indicado que se espera una actualización de McKenzie sobre el asunto antes de tomar una postura oficial, enfatizando que Sudáfrica sostiene que Israel está cometiendo genocidio en Gaza y que esta posición está respaldada por un caso presentado en la Corte Internacional de Justicia.
La oposición política en Sudáfrica también ha reaccionado, con el partido Democrático, que planea denunciar al ministro ante el defensor del pueblo por actuar más allá de su autoridad y por socavar los procesos debidos.
A pesar de este revés, Goliath se mantiene esperanzada. Mencionó que existe la posibilidad de que el comisionado del pabellón pueda apelar a la Fundación de la Bienal para una extensión que permita que “Elegy” sea presentado. La presión internacional, así como el apoyo popular, están en aumento mientras trabaja en una petición para que su obra sea restaurada.
La situación se complica aún más por la decisión de su galería, Goodman Gallery, de dejar de representarla, ostensiblemente debido a una revisión estructural. Sin embargo, Goliath ha decidido seguir adelante, colaborando con la Galleria Raffaella Cortese en Milán.
A medida que la fecha de apertura de la Bienal se acerca, la incertidumbre sobre la participación de Sudáfrica y el poder de la censura en el arte contemporáneo se pone en el centro del debate cultural y político del país.
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