A medida que el prestigioso evento artístico de la 61ª Bienal de Venecia abre sus puertas al público hoy, 9 de mayo de 2026, una ola de descontento ha sacudido la escena cultural. Cincuenta y cuatro artistas del proyecto internacional, así como dieciséis equipos de pabellones nacionales, han decidido retirar su participación en la consideración de premios, en un acto de solidaridad con la renuncia del jurado del certamen.
La renuncia del jurado se produjo el 30 de abril, tan solo una semana después de haber declarado que se negaría a considerar a países cuyos líderes enfrentan acusaciones de crímenes de lesa humanidad por parte de la Corte Penal Internacional, lo que afectó directamente a Israel y Rusia. Esto desencadenó un aluvión de reacciones, incluido un alegato legal de un artista del Pabellón de Israel, quien argumentó que la decisión del jurado constituyó un acto de antisemitismo y discriminación basada en la nacionalidad.
Como resultado de esta controversia, la Bienal, que tradicionalmente otorga los aclamados premios León de Oro, ha decidido sustituirlos por nuevos galardones denominados “Leones de los Visitantes”, que serán determinados por votación pública y se anunciarán el 22 de noviembre, fecha del cierre de la exposición. La fundación organizadora ha confirmado que, bajo este nuevo formato, tanto Israel como Rusia están de nuevo en la carrera por los reconocimientos.
La declaración de retirada de casi la mitad de los 111 artistas incluidos en la exhibición internacional se realizó a través de un comunicado el día de hoy. Entre las razones subyacentes, se destaca la preocupación por la inclusión de Israel y Rusia, lo que ha generado un ambiente tenso y, en algunos casos, protestas abiertas en los pabellones de estos países. Durante las jornadas previas al evento, se registraron múltiples manifestaciones, incluyendo una histórica huelga laboral que interrumpió la actividad en varios pabellones.
La controversia en torno a la participación de Israel se intensificó tras la confirmación del retorno de este país a la Bienal en marzo. Varios de los artistas agrupados en “In Minor Keys”, así como numerosos expositores de pabellones nacionales, habían exigido previamente su exclusión, argumentando que compartir espacio con el Pabellón de Israel implicaba una complicidad moral inaceptable.
La lista de artistas y colectivos que han decidido retirarse de la consideración incluye a figuras destacadas como Carolina Caycedo, quien manifestó su preocupación por ser arrastrada a una posición de complicidad al exponer junto a Israel. Esta reacción colectiva subraya cómo la política y el arte se entrelazan en el contexto contemporáneo, donde los eventos culturales reflejan y responden a las tensiones globales.
Este desafío a la institucionalidad del evento pone de manifiesto la creciente necesidad de los trabajadores culturales de alinearse con causas más amplias, especialmente en un momento en que la atención internacional se centra en los conflictos en Palestina y Ucrania. De este modo, la 61ª Bienal de Venecia se ha convertido no solo en un espacio de expresión artística, sino también en un foro para la activismo y la reflexión crítica sobre el estado del mundo.
A medida que se desarrolla esta edición de la Bienal, catapultada hacia un escenario de controversia, queda por ver cómo impactará esas decisiones en la visibilidad y el futuro del arte contemporáneo en el contexto internacional.
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