La escultura Tlali, que ocupará la glorieta donde estaba la de Cristóbal Colón en avenida Paseo de la Reforma, ya tiene detractores aún antes de llegar a su destino. Luego de que el escultor Pedro Reyes reveló detalles de la pieza monumental, que simula el rostro de una mujer olmeca, curadores, artistas, investigadores y activistas solicitan detener el proyecto.
La carta más reciente está dirigida a Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, en la que al menos 300 personas piden que el diseño de la nueva escultura sea creado por artesanos indígenas seleccionados por un comité. La misiva circula por redes sociales y también solicita crear una comisión que revise el proyecto y la producción.
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“Nos parece inadmisible la elección de Pedro Reyes, un artista hombre que no se autoidentifica como indígena, para representar a “la mujer indígena”: así, generalizada, negando con ello la particularidad y diversidad de las mujeres que se autoidentifican como miembros de pueblos y naciones originarias, y poniendo su imagen en manos de la mirada de un hombre blanco-mestizo”, se lee en la misiva con fecha del 12 de septiembre.
En el documento se exige retirar a Pedro Reyes de la comisión del proyecto e instalar un comité curatorial integrado por artistas, gestoras y curadoras para elegir a una o varias escultoras mujeres, de ser posible originarias de pueblos indígenas, para realizar la escultura monumental.
Desde que se anunció el proyecto de la escultura Tlali, éste ha sido criticado en redes sociales; por ejemplo, el artista visual Pablo Helguera y el curador del Museo Universitario Arte Contemporáneo, Cuauhtémoc Medina, coinciden en que sustituir la efigie de Colón por la de una mujer indígena hecha por un hombre es incongruente.
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“Me parece fundamental defender y proteger los derechos de los pueblos originarios. Creo que por ello es importantísimo reconocer primero el tipo de privilegios de los cuales los artistas mexicanos, hombres-blancos nos hemos beneficiado históricamente, y sobre todo el racismo y sexismo sistémico que ha impedido que muchos artistas de origen indígena, así como las artistas identificadas como mujeres, reciban las mismas oportunidades que suelen recibir los artistas hombres blancos mexicanos”, escribió Helguera, en una misiva dirigida a Pedro Reyes.
Entre otros comentarios destaca el del curador Cuauhtémoc Medina quien escribió en su cuenta de Facebook: “Me alarma que se afirme que hay algo positivo en el hecho de que la nación siga usando mano de obra barata, en lugar de aparatos mecánicos, para hacer el trabajo pesado de la obra de arte. No puedo más que declararme en contra de un nacionalismo que afirma su relación esencial con el neolítico”.


