La lucha por preservar el legado artístico del periodo del New Deal en Estados Unidos está cobrando fuerza, con la reciente movilización de un grupo de artistas que ha hecho un llamado urgente al Museo Judío de Nueva York. Este esfuerzo se centra en salvar los murales y relieves escultóricos del edificio federal Wilbur J. Cohen en Washington, D.C., que fueron creados por destacados artistas judíos como Ben Shahn, Philip Guston y Seymour Fogel.
En una carta dirigida a Shari Aronson, presidenta de la junta del Museo Judío, artistas como Elise Engler, Joyce Kozloff y Martha Rosler han encabezado esta iniciativa firmada por cientos de colegas y figuras del arte. Entre los firmantes se encuentran personalidades reconocidas como Joan Semmel, Rochelle Feinstein y Lucy Lippard, lo que subraya la importancia de esta causa. La plataforma de difusión inicial, según datos recientes, fue la publicación Hyperallergic.
El edificio Cohen, inaugurado en 1940, sirvió originalmente como sede de la Administración del Seguro Social. Sus interiores están adornados con obras de arte que reflejan la misión social de la institución. En 1954, Voice of America se trasladó a este edificio; sin embargo, en octubre de 2025, la administración del expresidente Trump suspendió esas transmisiones y el gobierno federal propuso una “disposición acelerada” para el edificio y otros 44, lo que permitiría una venta rápida con mínima participación pública. Un mes después, se descubrió que la Casa Blanca estaba solicitando ofertas para su demolición.
Conocido como la “Capilla Sixtina del Arte del New Deal”, el edificio alberga murales destacados, entre ellos “El Significado de la Seguridad Social” de Shahn y “La Reconstrucción y el Bienestar de la Familia” de Guston. La carta destaca cómo Estados Unidos tiene un triste historial en la conservación de su patrimonio artístico público, especialmente en comparación con naciones menos adineradas que hacen un mejor esfuerzo por salvaguardar su arte.
Esta situación crítica pone de manifiesto la fragilidad del legado artístico y cultural de una era que es fundamental para el entendimiento de la historia social del país. Proyectos de preservación como este reflejan el compromiso de los artistas no solo con su historia personal, sino con el tejido cultural colectivo que define a Estados Unidos. La comunidad artística, a través de esta carta, busca no solo salvar obras, sino también fomentar una mayor conciencia sobre la importancia de proteger y valorar el arte público en el país.
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