Millones de mexicanos se preguntan cada año por qué ciertos estados aún ajustan sus relojes, cuando el resto del país ha dejado atrás esta práctica. Desde el año 2023, la mayoría de México ha adoptado un horario fijo, sin embargo, hay una zona en el norte del país donde esta medida no se aplica.
El cambio de horario en algunos estados no es una decisión arbitraria, sino una excepción contemplada en la ley. Esta particularidad afecta a 37 municipios distribuidos en cinco entidades del norte, donde las manecillas del reloj continúan moviéndose dos veces al año por razones específicas.
La eliminación del horario de verano en México fue aprobada en 2022, tras evaluar que el ahorro energético era mínimo en comparación con los efectos negativos que esta práctica tenía sobre la salud de la población. Así, el Congreso de la Unión decidió adoptar un horario fijo, sumándose a una tendencia global donde muchas naciones están abandonando esta práctica.
A pesar de esta decisión, se estableció una excepción para los municipios que comparten frontera directa con Estados Unidos, donde el cambio de horario permanece vigente. Esta medida responde a una necesidad económica concreta: la sincronización temporal con ciudades estadounidenses es crucial para que las operaciones comerciales, bancarias y laborales fluyan sin complicaciones entre ambos lados de la frontera.
Un ejemplo significativo es Tijuana. Si no ajustara su reloj, existiría una diferencia de dos horas con California, lo que afectaría negativamente las operaciones de maquiladoras, los cruces fronterizos y las jornadas laborales de miles de personas. La coordinación horaria asegura que trabajadores, empresarios y familias binacionales puedan desarrollar sus actividades diarias sin obstáculos relacionados con el desfase temporal.
Actualmente, los 37 municipios que ajustan sus relojes dos veces al año se encuentran en cinco estados del norte de México: Baja California (todo el estado), Coahuila (incluyendo Acuña, Allende y otros), Tamaulipas (como Nuevo Laredo y Reynosa), Chihuahua (con localidades como Juárez), y Nuevo León (Anáhuac). Esta medida diferencial permite que las comunidades fronterizas mantengan su dinámica económica y social con ciudades estadounidenses como San Diego, El Paso y Brownsville.
La decisión de continuar con el cambio de horario para estas regiones reconoce la realidad de una integración binacional que es parte fundamental de la vida cotidiana. En un mundo donde el tiempo es un recurso valioso, esta sincronización se convierte en una herramienta vital para asegurar el funcionamiento eficaz de la economía y la convivencia entre ambas naciones.
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