Decenas de artistas y colectivos se unieron en una manifestación creativa que busca reconquistar la utopía y fomentar la imaginación como herramienta de cambio social. La Marcha Onírica por la Libertad de la Imaginación, organizada por el colectivo Revuelo Artes en colaboración con otros grupos artísticos, se llevó a cabo el 28 de abril de 2025, transformando las calles de la Ciudad de México en un escenario vibrante de expresión artística.
El recorrido, que comenzó en el emblemático Palacio de Bellas Artes y concluyó en el Monumento a la Revolución, reunió a cerca de cien participantes, que coreaban consignas como “¡arte y rebeldía contra la apatía!” y “¡imagina, la imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad!”. Con una estética estrambótica y colores variados, la manifestación se convirtió en un homenaje a la creatividad y la libertad de soñar.
Al finalizar el trayecto, los artistas realizaron un performance en el que leyeron su “Manifiesto onírico”, inspirado en el célebre “Manifiesto del surrealismo” de André Breton, que celebró su centenario a finales del 2024. Este documento, central en el movimiento, hace un poderoso llamado a abrazar la insumisión poética y la creatividad desbordante, rechazando un mundo dominado por la apatía y el consumismo digital.
Con pancartas que llevaban mensajes como “Sueña, existen otros mundos”, los participantes también denunciaron el impacto de la digitalización en la creatividad. La actriz y activista Ana María Aparicio explicó que esta marcha busca alertar sobre cómo la constante conexión digital puede limitar la imaginación. “Nuestros espacios de creación y silencio son ahora invadidos y la mente se siente atada por esta forma de vida”, afirmó.
Los colectivos involucrados, entre los que se incluyen Proyecto Nakba, Walhalla y Frecuencia Itinerante, promovieron un ambiente inclusivo y solidario. La marcha, que se caracterizó por su carácter disruptivo y festivo, incluyó expresiones de apoyo a la causa Palestina, reflejando así una conexión entre el arte y la lucha por la justicia social.
Inspirados por movimientos vanguardistas como el estridentismo mexicano y el situacionismo, los organizadores se propusieron recuperar el espíritu político del surrealismo. La manifestación se convirtió en un espacio para repensar y reimaginar el arte y su papel en la sociedad actual. Delante del bullicio de una vida cotidiana frenética, el mensaje era claro: es tiempo de soñar y de imaginar un mundo más libre.
Este evento se ha erigido no solo como una simple marcha, sino como un llamado a la acción y un recordatorio de que la imaginación es, y siempre será, un motor de cambio.
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