Arturo Beristáin, un pilar del teatro y la cinematografía mexicana, llega a San Sebastián con una presencia que evoca a Edipo, un símbolo de su compromiso artístico. Ganador del Premio Arlequín en 1998, Beristáin cuenta con una carrera prolífica en el cine y el teatro, destacando en obras como El castillo de la pureza y Conferencia sobre la lluvia de Juan Villoro. Su carácter generoso se manifiesta en cada interacción, donde las preguntas fluyen de manera natural bajo la luz de su curiosidad por el arte y la historia literaria de México.
A través de sus recuerdos, Beristáin rememora la Poesía en Voz Alta, un homenaje a Octavio Paz que resonó en la Casa del Lago, y donde Elena Garro hizo su primera puesta en escena. Las tertulias poéticas, frecuentadas por su familia, se convierten en un eco de la convivencia intelectual en tiempos de exilio, donde poetas como Ofelia Guilmáin y León Felipe se entrelazaban con la vida de Beristáin.
La influencia de Guilmáin fue significativa, considerándola casi una figura materna. Ella fue quien lo introdujo al mundo del teatro en la Compañía de Comedias, marcando el inicio de su carrera que se entrelaza con la historia del teatro mexicano. Beristáin relata anécdotas que conectan su vida familiar con su trayectoria profesional, incluyendo el legado artístico de su madre, Dolores Beristáin, y su abuela, El Cuate Beristáin, un cómico que dejó huella en el teatro de la época de Porfirio Díaz.
Su viaje artístico comenzó en la música, donde, tras una reflexión sobre sus habilidades, decidió mudarse al teatro impulsado por su entorno familiar y el deseo de actuar. La Escuela de Teatro, donde se encontraba en medio del bullicio de manifestaciones y libertad durante 1968, representó un cambio clave en su vida, resaltando la conexión entre el arte y los movimientos sociales.
Beristáin se adentra en momentos de su vida que reflejan su apego por el arte. Recuerda episodios con figuras como Buñuel y sus experiencias actuariales que forjaron su amor por el teatro. Su hijo, Camilo Beristáin, continúa el legado familiar dentro del ámbito artístico, mostrando la herencia creadora que fluye en su sangre.
La historia de Beristáin es un viaje entre conexiones familiares, pasión por el arte y un legado que respira en cada rincón del escenario. Su voz nos conecta con la rica trama cultural de México, donde el teatro no solo es un espectáculo, sino un vehículo para recordar, honrar y perpetuar la memoria colectiva de un país que ha vivido intensamente.
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Datos basados en información reportada originalmente por jornada.com.mx.






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