A 83 años de su creación, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se encuentra en un proceso de transformación significativo que abarca la ampliación de su infraestructura, la modernización tecnológica y una creciente incorporación de derechohabientes. De manera crucial, el IMSS enfrenta el desafío más grande: reducir el impacto financiero de las enfermedades crónico-degenerativas, conocidas de forma colectiva como el “Mono Obeso”.
Actualmente, el IMSS tiene registrados 22.7 millones de trabajadores asegurados y un total de 80 millones de derechohabientes, incluidos sus familiares. En años recientes, su derechohabiencia ha crecido gracias a la inclusión de trabajadores independientes y plataformas digitales. Por otro lado, el programa IMSS-Bienestar ha llegado a 53.2 millones de personas que carecen de seguridad social. Esta ampliación en la cobertura es fundamental para la futura implementación del Sistema Universal de Salud (SUS), previsto para iniciarse en 2027.
El director general del IMSS, Zoé Robledo, ha enfatizado la importancia de expandir y modernizar las infraestructuras y equipos médicos, muchos de los cuales tienen décadas obsoletas. En los últimos años, se han realizado inversiones significativas en la construcción de nuevos hospitales y en la renovación de equipos médicos. En una acción sin precedentes, se anunció la compra de 42 tomógrafos de ultra alta gama, un hito que marca la mayor adquisición de equipo médico en la historia del instituto. Esta compra se realizó directamente a los fabricantes, eliminando intermediarios y asegurando tecnología de vanguardia para hospitales que, durante mucho tiempo, carecieron de la misma.
En cuanto a la salud financiera del IMSS, se reporta que tiene reservas en crecimiento, alcanzando aproximadamente 700 mil millones de pesos en 2026, un aumento notable desde los 200 mil millones en 2019. Esto asegura que la institución cuente con suficiencia financiera para enfrentar sus desafíos, con un pronóstico de más de 15 años de estabilidad.
Sin embargo, el verdadero reto radica en el conjunto de enfermedades crónico-degenerativas que, anualmente, representan un costo de unos 70 mil millones de pesos para el IMSS. Estas enfermedades requieren un enfoque proactivo en prevención y diagnóstico temprano para mitigar futuros costos. La estrategia del IMSS avanza paralelamente con la formación del SUS, enfocado en mejorar la prevención y así reducir las complicaciones a largo plazo.
La dirección del IMSS se basa en mantener reservas financieras sólidas, implementar reformas en el sistema de compras y aumentar la inversión en infraestructura. Este enfoque busca no solo mejorar el acceso a servicios de salud, sino también crear un sistema más sostenible que responda a las necesidades cambiantes del país.
A medida que la transformación del IMSS continúa, su capacidad de enfrentar el creciente desafío de las enfermedades crónicas será vital. La información actualizada refleja un instituto en evolución, comprometido en alcanzar una solución eficiente y duradera para la salud de los mexicanos.
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