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Así es, la salud al fin

por en SaludTiempo de lectura: 3 min
Así es, la salud al fin.

El sector salud pública se encuentra en una encrucijada significativa. A partir de septiembre de 2026, se espera que un nuevo programa de compra consolidada dé inicio a un proceso destinado a estabilizar el abastecimiento de medicamentos y utensilios médicos, con una meta ambiciosa: alcanzar un nivel de satisfacción de necesidades antes de 2027. Sin embargo, las expectativas deben moderarse, ya que se anticipa que el sistema no regresará a la normalidad total, sino a un aproximado de un 80 o 90% en abasto.

El próximo mes se dará a conocer el fallo de la licitación de medicamentos que tuvo lugar en agosto, una licitación internacional diseñada bajo tratados específicos. Según las autoridades, la participación de la industria fue amplia, con pocas claves desiertas en el proceso. No obstante, muchas empresas consideran que esta licitación no ha cumplido con las promesas iniciales, ni se asemeja a las compras consolidadas que, hasta 2019, habían comenzado a resolver el desabasto crítico.

Uno de los principales retos radica en los tiempos de producción y entrega. En general, se estima que se requieren al menos seis meses para que los productos lleguen a los hospitales del sector público. Sin embargo, los cronogramas actuales no parecen alinearse con estas realidades, lo que genera preocupaciones sobre un posible incremento en el desabasto, especialmente de dispositivos médicos que aún no forman parte de las licitaciones iniciales.

Además, el proceso de distribución sigue siendo un aspecto que requiere atención urgente. Sin un esquema claro, existe el riesgo de que los medicamentos y utensilios sean almacenados en bodegas, alcanzando fechas de caducidad antes de llegar a su destino final. Esta situación plantea interrogantes sobre la efectividad del programa y su capacidad para atender las necesidades de salud de la población.

La cúpula de la salud pública, encabezada por Zoé Robledo en el IMSS y Martí Batres en el ISSSTE, enfrenta un panorama complejo. La falta de un sistema de compra consolidada que incluya distribución y tiempos adecuados ha derivado en un desabasto que afecta, no solo a los suministros, sino también a la atención médica general, resultando en retrasos en tratamientos y cirugías.

El descontento entre los trabajadores de la salud aumenta, ya que quienes han contribuido al sistema no ven beneficios tangibles por su inversión en él. Frente a este panorama, es esencial cuestionar cuál es la verdadera motivación detrás del programa de salud propuesto para 2027 y sus posibilidades de éxito.

A medida que se avanza hacia la declaración del fallo de la licitación, el sistema de salud pública se encuentra en una lucha constante por equilibrar expectativas y realidades, mientras miles de ciudadanos esperan una atención digna y eficaz. La situación requiere no solo soluciones temporales, sino un replanteamiento profundo de las estrategias y políticas que guían al sistema de salud en el país.

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Datos basados en información reportada originalmente por eleconomista.com.mx.

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