En 2024, el mundo del cine enfrenta un reto significativo, ya que el número de entradas vendidas a nivel global ha experimentado una caída notable del 8.8% en comparación con 2023. Este descenso, el primero en el periodo posterior a la pandemia de Covid, se reveló durante una importante conferencia del Observatorio Europeo del Audiovisual (OEA) en el Mercado del Cine de Cannes.
Martin Kanzler, representante del OEA, informó que a lo largo del año se vendieron aproximadamente 4,800 millones de entradas, generando ingresos estimados en 28,000 millones de euros, cerca de 31,000 millones de dólares. Esta cifra refleja una disminución de 500 millones de entradas en relación con el año anterior, tras un período de recuperación que había comenzado a partir de 2020, cuando las restricciones sanitarias habían llevado a las salas de cine a vivir su “año negro”.
Kanzler planteó la posibilidad de que el sector haya alcanzado una nueva meseta en su trayectoria de recuperación, ya que la asistencia a los cines se encuentra actualmente en el 68% de los niveles de 2019, el último año completo antes de la interrupción provocada por la pandemia. En contraste, en 2023 la tasa había superado el 70%.
A pesar de este panorama poco alentador, es importante destacar que Europa parece resistir mejor que otras regiones. Con una tasa de asistencia que alcanza el 75% de la de 2019, Europa solo registró una disminución del 1.7% en el número de entradas vendidas en 2024. Sin embargo, China, que representa el mayor mercado cinematográfico del mundo con una cuota del 21%, presenta una situación más preocupante, con una caída en la asistencia que llegó al 22%.
En el contexto europeo, Francia e Irlanda se destacan por su alta densidad de salas de cine por habitante, lo que contribuye a una satisfacción del público que ha repercutido en su tasa de asistencia. Del total de producciones cinematográficas, se observa que el 81% están vinculadas a obras producidas en solo tres países: Estados Unidos, China e India. A diferencia de las producciones en estos últimos, que tienden a permanecer en sus mercados locales, las películas estadounidenses tienen la capacidad de cruzar fronteras gracias a su robusta red de distribución y su atractivo para la audiencia internacional.
En 2024, el 63% de los espectadores europeos vieron una película estadounidense, mientras que las producciones locales han comenzado a recuperar terreno, logrando una cuota de mercado del 33%. Este equilibrio en la oferta de películas podría ser clave para revitalizar el interés en las salas de cine, invitando a una reflexión sobre el futuro del entretenimiento cinematográfico.
Es fundamental considerar que toda esta información corresponde a los datos disponibles hasta el 16 de mayo de 2025, y su relevancia puede haber cambiado con el paso del tiempo. El futuro del cine se presenta incierto, pero las cifras y tendencias actuales ofrecen una base para el análisis y la discusión sobre su evolución, incluida la posible adaptación a una nueva realidad post-pandemia.
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